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Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología

Dr. Belvis: «No hay evidencia científica de que las altas temperaturas produzcan más migrañas»

"El paciente con migraña se habitúa de forma diferente a los cambios de rutina y puede haber un empeoramiento"

Aunque muchas personas relacionan automáticamente el calor con un aumento de las migrañas, el coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, el doctor Roberto Belvis, asegura en una entrevista a OKSALUD que la evidencia científica no ha demostrado una relación directa entre las altas temperaturas y un mayor número de crisis. El neurólogo explica que numerosos estudios han analizado la influencia de variables meteorológicas como la temperatura o la presión atmosférica sin encontrar una asociación clara.

Sin embargo, matiza que el verano sí puede favorecer indirectamente las migrañas debido a los cambios que introduce en el estilo de vida. Alteraciones en el ritmo de sueño, una hidratación insuficiente, los viajes, el cambio en los horarios de las comidas o un descenso brusco del nivel de estrés pueden actuar como desencadenantes en pacientes predispuestos.

PREGUNTA.- ¿Por qué el calor y las altas temperaturas pueden desencadenar migrañas o empeorar las crisis en algunas personas?

RESPUESTA.- El calor y las altas temperaturas no se han relacionado científicamente con la inducción de más migraña. Realmente es una infoxicación que está en las redes, pero científicamente esto no se ha podido mostrar. Hay múltiples estudios que han controlado los días que los pacientes tienen migraña apuntando en un diario y se ha mirado en el lugar donde estaban, qué decía el observatorio meteorológico, y no se ha encontrado ninguna relación con la temperatura ni la presión atmosférica, que es otra variable de la que en las redes y en Internet se habla mucho.

De hecho, la única que rozó la significancia estadística fue la fuerza del viento, que es una de las variables de las que nos suelen hablar los pacientes. Por lo tanto, sí que es cierto que ante un cambio de variables atmosféricas rápido, ya sea hacia el frío o hacia el calor, hay más ataques de migraña, pero el factor atmosférico concreto que lo produce nunca se ha encontrado.

Ahora bien, el verano supone una cosa muy importante, que es un cambio en el estilo de vida del paciente. Los pacientes con migraña tienen una habituación diferente a los cambios. La habituación es una función de la corteza cerebral y, por lo tanto, no se adaptan a cambios de forma, digamos, habitual; tarda más y a veces se adaptan de formas diferentes.

Por ejemplo, por la noche, si hace mucho calor, puede dormir y el trastorno del ritmo de sueño puede provocar migraña. Si hace mucho calor y el paciente no se hidrata correctamente, también la deshidratación puede provocar migraña. Además, el verano en sí puede suponer que te relajes y, cuando hablamos de que el estrés es el factor número uno que provoca migraña, no nos referimos a un empeoramiento del estrés, sino a un cambio de estrés.

P.- Por lo tanto, si te relajas de forma rápida también puede haber más migraña.
R.- El paciente tiene que habituarse al nuevo nivel de estrés de forma progresiva, sea peor o sea mejor el estrés. Los americanos suelen hablar de first day holidays migraine, la migraña de los primeros días de vacaciones. Si cortas tu ritmo de vida rápido y coges las maletas y te vas a otro país, pues el hecho de tener que hacer las maletas, el estrés del aeropuerto, el avión que lo pierdo, el taxi, no sé qué más.

Por lo tanto, el cambio en los horarios de las comidas, sobre todo si hay un cambio transoceánico y además también está el cambio del horario de sueño en verano, nos suele caer más alcohol, que es un precipitante de migraña en pacientes no habituados al alcohol. Hay bebidas y helados que, por su carácter frío, también pueden provocar la migraña. En definitiva, sí puede haber un grupo de pacientes que tengan más migraña en verano, pero no por un factor atmosférico relacionado con el calor.

P.- ¿Qué se recomienda?

R.- Si un paciente coge las vacaciones en verano y se traslada a otro lugar, intentar mantener las rutinas, porque, como he dicho, el paciente con migraña se habitúa de forma diferente a los cambios de rutina y ahí puede haber un empeoramiento de la migraña.

Lo interesante sería mantener el ritmo de sueño siempre que se pueda y el horario de las comidas, incluso comer más o menos lo mismo. También sería ideal tener el mismo ritmo de actividad física, si se trata de un paciente con un alto rendimiento físico porque va al gimnasio en verano, pues intentar continuar; si hace una hora de footing, pues continuar haciendo esa hora de footing, porque también es un factor que se ha demostrado que puede provocar migraña.

P.- ¿Cuándo tiene que preocupar la migraña?

R.- Cuando comienza en la vida por primera vez, hay que hacer una consulta al médico de familia si eres adulto o al pediatra si eres niño, para que diagnostique la migraña. No todos los dolores de cabeza van a ser migraña, hay cefaleas secundarias y, por lo tanto, siempre hay que consultar a un profesional la primera vez. En un paciente que ya tiene diagnosticada la migraña.

Y evidentemente también cuando cambia el patrón de la migraña. Si tienes habitualmente cefaleas que afectan a un lado de la cabeza, que son pulsátiles, náuseas, vómitos y fotofobia y de repente un día el patrón cambia y tienes una cefalea con otras características, siempre hay que comentárselo a un profesional. Si aparece una cefalea aguda súbita, hay que ir a urgencias, evidentemente. Y también otro motivo de consulta al profesional es cuando se incrementa el número de ataques de migraña.