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Crean en el laboratorio células capaces de enseñar al sistema inmunitario a combatir el cáncer

En lugar de intentar identificar las dianas cancerosas adecuadas una por una, los investigadores rompieron las membranas de las células tumorales

El sistema inmunitario cuenta con millones de linfocitos T, capaces de reconocer y destruir células anómalas, incluidas las tumorales. El problema es que, para atacar eficazmente un cáncer, estos linfocitos necesitan primero ser “entrenados” para identificar las características concretas del tumor.

Ese entrenamiento lo realizan las células dendríticas, unas células del sistema inmunitario que actúan como auténticas instructoras: capturan fragmentos del tumor y se los presentan a los linfocitos T para que aprendan a reconocerlo y puedan atacarlo después. Sin embargo, estas células dendríticas son escasas y resulta difícil obtenerlas en cantidades suficientes de pacientes con cáncer.

Un equipo de la Universidad de California San Francisco (UCSF) ha desarrollado una posible solución. Según el estudio publicado en Cell Stem Cell, los investigadores han conseguido fabricar células dendríticas en el laboratorio a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPSC), que pueden multiplicarse hasta obtener grandes cantidades.

El proceso tiene un paso clave: las iPSC normales llevan en su superficie unas señales que permiten al sistema inmunitario reconocerlas como células ajenas y rechazarlas. Los investigadores eliminan primero esas “señales de identidad” y después convierten las células modificadas en células dendríticas.

Finalmente, recubren las células dendríticas con diminutas burbujas de membrana hechas de células tumorales. Esto les proporciona a las células dendríticas diversas señales del cáncer para que los linfocitos T las muestren.

En experimentos de laboratorio con muestras de tumores y linfocitos T de pacientes con leucemia y cáncer de ovario, las células dendríticas modificadas genéticamente lograron entrenar a los linfocitos T para destruir tumores del mismo paciente. El tratamiento también ralentizó el crecimiento tumoral en un modelo de ratón.

«Para que las terapias basadas en células funcionen, deben evitar el rechazo inmunitario del organismo y deben atacar el cáncer, no el tejido sano -explica el doctor Robert Blelloch, profesor del Departamento de Urología de la UCSF y autor principal del artículo-. Nuestra combinación de células dendríticas derivadas de iPSC con la propia firma tumoral de los pacientes cumple ambos requisitos y tenemos muchas esperanzas de que pueda funcionar en la práctica clínica».

En lugar de intentar identificar las dianas cancerosas adecuadas una por una, los investigadores rompieron las membranas de las células tumorales y permitieron que se formaran en diminutas burbujas. Estas burbujas se fusionaron con las células dendríticas, recubriéndolas con pequeños fragmentos del tumor del paciente.

Células T

Esto hizo que las células dendríticas se parecieran más a las propias células del paciente y, además, contenían una amplia gama de dianas para el cáncer. Toda esta información podría dificultar que un tumor escape simplemente desprendiéndose de una sola diana, un problema que puede limitar otras inmunoterapias.

Una vez que los científicos demostraron que la membrana del tumor se había integrado en las células dendríticas, probaron si estas células podían estimular a las células T para que detectaran y combatieran el cáncer.

Las células dendríticas no solo transportaron fragmentos del tumor, sino que también produjeron las instrucciones específicas que las células T necesitaban para reconocer dichos fragmentos como una amenaza. Los científicos lograron amplificar esas instrucciones de «ataque», lo que dio lugar a una respuesta aún más fuerte de las células T.

Este método funcionó en placas de Petri utilizando muestras de tumores y células T de los mismos pacientes, y ralentizó el crecimiento de células cancerosas humanas en ratones.

Para Blelloch, un posible uso es fácil de imaginar. La cirugía puede extirpar tumores de próstata, por ejemplo, pero algunos pacientes aún enfrentan un alto riesgo de que el cáncer reaparezca.

«Tras la cirugía, disponemos de todo el tejido tumoral necesario para crear una terapia personalizada para el cáncer de ese paciente -explica Blelloch-. Podríamos recubrir células dendríticas artificiales con fragmentos de la biopsia, reintroducirlas en el paciente para estimular a las células T, y estas podrían eliminar las células cancerosas restantes en el organismo, eliminando así el riesgo de que el tumor reaparezca».