Caries, gingivitis y maloclusión: los principales problemas orales en la infancia por falta de hábitos e higiene bucodental

El 16% de los niños de 3-4 años presenta caries, cifra que crece hasta el 31% en los menores de 5-6 años

La falta de higiene también se traduce en problemas como la gingivitis o sarro, una patología que presenta el 48% de los menores

Caries, gingivitis y maloclusión: los principales problemas orales en la infancia por falta de hábitos e higiene bucodental
Niño en el dentista. @ Adobe Stock

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Con motivo del Día del Niño, que se celebra el 15 de abril, el Consejo General de Dentistas insiste en la importancia de mantener una óptima salud bucodental desde las primeras etapas de la vida para evitar posibles patologías en la edad adulta.

Lo cierto es que los nuevos datos publicados en el libro blanco “La Salud Oral en España: Análisis de un Cuarto de Siglo” revelan una situación preocupante respecto a la salud bucodental de la población infantil. Según estas estadísticas, la falta de supervisión adulta y los hábitos de higiene insuficientes están marcando el desarrollo dental de los más jóvenes.

Caries, gingivitis y escasa higiene bucodental

Uno de los datos más llamativos se centra en la rutina de higiene diaria. Solo uno de cada dos menores se cepilla los dientes, al menos, dos veces al día. Además, entre aquellos que sí mantienen el hábito, el 60% le dedica menos de los dos minutos recomendados a la limpieza. Asimismo, entre el 40% y el 60% de los niños de entre 6 y 8 años se cepillan los dientes solos, sin la supervisión de un adulto.

Las consecuencias son claras: el 16% de los niños de 3-4 años presentan caries. El porcentaje de menores de 5-6 años con al menos un diente primario cariado u obturado se eleva al 31%, lo que supone que 242.000 menores de esas edades están afectados. Además, solo reciben tratamiento dental 2 de cada 10 dientes temporales cariados.

La falta de higiene también se traduce en problemas como la gingivitis o sarro, una patología que presenta el 48% de los menores y que pone de manifiesto la necesidad de reforzar la prevención desde edades tempranas.

Desde el Consejo General de Dentistas recomendamos que el cepillado hasta los 8 años sea supervisado por un adulto. Se debe realizar, al menos, dos veces al día, por la mañana y por la noche. Además, hay que usar pasta dentífrica de 1000 ppm si el niño tiene menos de 6 años y de 1450 ppm a partir de esta edad.

Maloclusiones

La primera visita al dentista debe realizarse con el primer año de vida y repetirla anualmente, para que el profesional pueda detectar el riesgo de caries y posibles anomalías en la erupción dentaria. Además, el profesional dará pautas de alimentación saludable, higiene bucodental y prevención de traumatismos.

Más tarde, a los 6-7 años, se debe extremar la vigilancia sobre los hábitos perjudiciales de los menores, como la succión del pulgar, la respiración oral o la interposición de la lengua. El desarrollo de los maxilares también muestra desafíos significativos: el 22% de los menores presenta una maloclusión moderada o severa que requiere corrección y un 15% adicional se encuentra actualmente en fase de tratamiento activo para corregir estos problemas de mordida.

Ante estas cifras, el Consejo General de Dentistas destaca la importancia crucial de acudir al dentista a edades tempranas, ya que el 30% de los niños de 6 años nunca ha visitado una clínica dental. La detección temprana de problemas de mordida o alineación permite aplicar soluciones innovadoras como la ortodoncia interceptiva invisible.

Este tratamiento no solo garantiza una corrección eficaz y funcional de la dentadura, sino que ofrece ventajas significativas para los pacientes más jóvenes, ya que, al ser prácticamente imperceptible, evita el impacto psicológico que a veces suponen los métodos tradicionales. Asimismo, al ser removible, facilita un cepillado profundo, reduce las molestias y se adapta perfectamente al ritmo de vida activo de los niños. Corregir la maloclusión en etapas de crecimiento no es solo una cuestión estética, es la mejor forma de prevenir complicaciones futuras y asegurar una funcionalidad bucodental para siempre.

El presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino, incide en la importancia de que los menores adquieran unos buenos hábitos de higiene bucodental y de alimentación desde la primera etapa de su vida: “También es recomendable que la primera visita al dentista se realice cuando cumplen un año. Esto no solo sirve para detectar anomalías de forma precoz y tratarlas cuanto antes, sino para que el niño se familiarice con el entorno de la clínica, evitando que en el futuro desarrolle fobia al dentista”.

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