Así cambia el verano nuestra forma de comer: éstos son los errores nutricionales más comunes
El periodo estival es una época marcada por la improvisación, las comidas fuera de casa y los snacks
El verano suele asociarse a una alimentación más ligera y refrescante, pero también es una época en la que las rutinas cambian y la improvisación gana protagonismo. Las vacaciones, los viajes y las comidas fuera de casa hacen que muchas personas cocinen menos y modifiquen sus hábitos habituales.
De hecho, según un estudio de IPSOS, cerca del 40% de los consumidores reconoce cocinar menos durante el periodo estival. Sin embargo, esta estación también brinda una excelente oportunidad para incorporar más frutas y verduras de temporada, hidratarse mejor y dedicar más atención a la alimentación y así a la buena nutrición. Encontrar el equilibrio entre flexibilidad y buenos hábitos es uno de los principales retos nutricionales de los meses estivales.
Ante este escenario, desde Juice Plus+, recuerdan que mantener una alimentación equilibrada durante el verano no requiere seguir pautas estrictas, sino adaptar determinados hábitos a los cambios propios de esta época del año.
En este sentido, Paula Sáiz de Bustamante, bióloga, farmacéutica, especialista en nutrición, explica que «las vacaciones suelen cambiar nuestros horarios y nuestra forma de comer, pero también pueden ser una oportunidad para relacionarnos de otra manera con la alimentación. Durante el verano solemos disponer de más tiempo para cocinar, probar nuevas recetas, descubrir productos de temporada o compartir comidas con familiares y amigos. Con una mínima planificación, incluso cuando viajamos o improvisamos más, podemos seguir disfrutando de una alimentación variada y equilibrada sin renunciar al placer que caracteriza esta época del año».
Qué necesita el organismo cuando aumentan las temperaturas
Las altas temperaturas incrementan las necesidades de hidratación y hacen especialmente importante el consumo de alimentos con un elevado contenido en agua.
Los expertos de Juice Plus+ recuerdan que, además de prestar atención a la hidratación, durante el verano conviene mantener una alimentación variada y rica en vegetales que permita cubrir las necesidades nutricionales del organismo, especialmente cuando los cambios de rutina favorecen una alimentación más improvisada.
Entre los hábitos más frecuentes durante los meses estivales destacan la sustitución de comidas por picoteos improvisados, una menor planificación de los menús semanales, el aumento de las comidas fuera de casa y una hidratación insuficiente. A ello se suma una tendencia habitual a abandonar ciertas rutinas alimentarias bajo la percepción de que las vacaciones justifican cualquier exceso.
Paula Sáiz de Bustamante recuerda que «mantener una alimentación equilibrada durante el verano no debería vivirse como un esfuerzo extra. Cuando a lo largo del año vamos incorporando hábitos saludables y aprendemos a tomar decisiones alimentarias más conscientes, resulta mucho más sencillo mantenerlos también durante las vacaciones. Al final, no se trata de comer perfecto, sino de contar con una base sólida que nos permita disfrutar, ser flexibles y seguir cuidándonos cuando la rutina cambia. Las vacaciones forman parte de la vida, y aprender a alimentarnos bien en esos momentos también forma parte de una relación saludable con la comida».
Pautas sencillas
Mantener una estructura básica de comidas. Aunque durante el verano la rutina es más flexible, es aconsejable conservar cierta regularidad en las comidas principales. Mantener una estructura básica de desayuno, comida y cena ayuda a evitar el picoteo constante, favorece una mejor organización de la alimentación y contribuye a mantener la energía durante toda la jornada.
Reforzar la hidratación a lo largo del día. Llevar siempre agua encima y priorizar opciones refrescantes como frutas y verduras con un alto contenido en agua ayuda a compensar la pérdida de líquidos provocada por el calor y favorece una adecuada hidratación durante toda la jornada.
Planificar opciones saludables. Los días de playa, las excursiones o los viajes suelen alterar los horarios habituales y dificultar el acceso a opciones equilibradas. Contar con fruta, frutos secos o snacks saludables preparados con antelación puede ayudar a mantener una alimentación más variada y evitar recurrir constantemente a alternativas menos nutritivas.
Buscar soluciones prácticas para los cambios de rutina. Durante esta época, mantener una alimentación equilibrada resulta más complicado. Por ello, disponer de alternativas cómodas y fáciles de transportar puede ayudar a mantener una base nutricional adecuada incluso cuando la rutina habitual cambia.
Aunque la base de una alimentación saludable debe seguir siendo una dieta variada y equilibrada, durante el verano muchas personas buscan opciones prácticas que les ayuden a mantener sus hábitos cuando cambian las rutinas.
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