Cómo actuar cuando se sufre un golpe de calor al practicar ejercicio
A las tres de la tarde de cualquier día de verano resulta muy normal encontrarse a gente practicando ejercicio en cualquier parque o paseo marítimo. Quizás no sea la hora más conveniente por la intensidad con que ‘golpea’ el sol. En verano hay muchas posibilidades de ser víctima de un golpe de calor, casi siempre fruto de la ignorancia. Se produce cuando el organismo origina más calor de lo que puede desprender. En este artículo te mostramos cómo actuar cuando se sufre un golpe de calor al practicar ejercicio.
No hay que olvidar que los músculos generan elevadas cantidades de calor en muchas ocasiones por las altas temperaturas en el ambiente o por la carencia de líquidos. Hay tres maneras por las que se puede producir el golpe de calor. En primer lugar cuando el cuerpo produce una alta cantidad de calor, los sistemas de expulsión de calor no funcionan correctamente y cuando hay una elevada temperatura en el ambiente.
También existen otros aspectos que ayudan a la aparición de los golpes de calor, como una mala condición física, grasa corporal y la humedad. Antes de que aparezca notarás una serie de síntomas como irritación y apatía, que acabarán convirtiéndose en fatiga excesiva, vómitos, escalofríos, hiperventilación, para acabar en el desmayo, las convulsiones y el coma.
Cómo actuar ante los primeros síntomas
Es importante que cuando se noten los primeros síntomas en las personas de nuestro entorno actuemos con celeridad. Hay que intentar disminuir la temperatura del cuerpo con los siguientes métodos:
-Darse un baño con agua fría.
-Tomar agua en pequeños sorbos y con mucha frecuencia.
-Poner paños húmedos en frente y cuello.
-Sentarse en un lugar fresco y sombrío, donde no dé el sol.
-Para que el problema no se agrave sería conveniente ponerse en contacto con los servicios de emergencia.
También es preciso seguir una serie de consejos para prevenir la aparición de los golpes de calor. Entre otras cosas evitaremos practicar ejercicio en las horas de mayor calor, que suelen ser entre las 14 y 16 horas, ingerir líquidos tanto antes, durante y después de la práctica deportiva, usar prendas que faciliten la transpiración, cuidar también la alimentación durante el día y comprobar la temperatura corporal. En el caso de la gente que no tenga una cierta experiencia a la hora de practicar ejercicio, se le recomienda que empiece con muy poco tiempo y vaya incrementando el tiempo de manera progresiva para adaptar el organismo al esfuerzo.
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