Opinión

La tierra que habitamos

Hoy es un día de conmemoración, una ocasión festiva en la que los alicantinos expresamos nuestro orgullo por la tierra que habitamos, la tierra que nos define, la tierra que alimenta nuestra identidad y la envuelve de raíces y tradiciones.

La celebración del 9 d’Octubre, Día de la Comunidad Valenciana, nos vincula en un sentimiento de unidad y pertenencia y nos impulsa a la defensa inequívoca de nuestra lengua, nuestra cultura y nuestro patrimonio paisajístico. También de nuestras certezas, aquellas que nos reafirman como un territorio próspero, con talento joven, con emprendedores que se vinculan a empresas centenarias y con oficios tradicionales, como los relacionados con el mar, la ganadería o la agricultura.

Este mosaico de singularidades refuerza la idea de que somos «la millor terreta del món», una suma de pueblos y comarcas que destilan hospitalidad, que se abren al Mediterráneo —nuestro mar identitario— y que abrazan la profusión de montañas que atesoramos en la provincia. Pues nuestra esencia colectiva no es sólo una cuestión de delimitaciones físicas o fronterizas, ni es una realidad estrictamente institucional; sobre todo, nace de nuestros lugares, de los paisajes que reconocemos como propios y de aquellos que hemos aprendido a llamar casa, porque nos han hecho sentir la calidez y el bienestar de un hogar.

Decía la poetisa y escritora Carmelina Sánchez-Cutillas que «la pàtria meua era tota la terra encerclada per l’Aitana i per Bèrnia i per Puigcampana, i tot el semicercle de la mar que tremolava entre la ratlla de l’horitzó i la Serra Gelada i el Morro de Toix i el Penyó d’lfac al més llluy».

Así es también aquella que rodea las montañas tierras adentro, los campos más floridos, los pueblos más pequeños de interior y las grandes ciudades junto al mar. Porque quizá la patria no sea siempre un territorio que haya que proclamar, sino un entorno que nos acoge, que nos representa. La historia se forja de pueblo en pueblo, y se mantiene la fisonomía que nos representa, porque la tierra es el camino que nos ve crecer, nos da sus frutos y la voz de la vida cotidiana, y guarda el recuerdo que compartimos.

En este 9 d’Octubre debemos honrar nuestra historia. Sólo comprendiendo de dónde venimos y cuál es nuestro pasado podremos trazar el rumbo hacia nuestro futuro. Un futuro en el que las nuevas generaciones tienen mucho que decir, y mucho por hacer. Un reto en el que la voz de la experiencia, que vela por nuestra provincia, les acompañe para impulsar las transformaciones que nosotros, los alicantinos, necesitamos para seguir prosperando y mejorando la vida de quienes eligen habitar en esta maravillosa provincia.

La tierra nos moldea a su imagen y semejanza. Seguimos recordando los caminos que nos han traído hasta aquí y honramos el legado que nos han transmitido nuestros antepasados. Porque una tierra no es sólo el lugar que habitamos; es también la memoria que heredamos, los caminos que recorremos y los lazos que forjamos.

¡Feliz 9 d’Octubre!

Toni Pérez Pérez es presidente de la Diputación de Alicante