La sociedad civil está dormida ante una situación política insostenible
Aquel enorme liberal que se llamaba Joaquín Garrigues, ministro de UCD, solía decir cuando la situación de España era gravísima por aquel entonces que la situación era «desesperada, pero no grave». Emulaba a un general británico de la Segunda Guerra Mundial.
Ahora la situación no es desesperada, pero es absolutamente insoportable. Estamos en una situación económica en la que la OECD ya nos ha dicho que no vamos a cumplir con el déficit, que nos rebaja la perspectiva de crecimiento y que fiscalmente ya no podemos soportar otra angustura fiscal como la que tenemos.
Por otro lado, tenemos un conflicto territorial como no hemos tenido antes en España que no sabemos dónde nos va a llevar.
Y, tercero, tenemos un planteamiento político a corto plazo de un gobierno socialcomunista, o mejor dicho, social-leninista que nos pretende gobernar unos contra otros, fruto de unas elecciones que como todos preveíamos, iba a dar el resultado que dio.
Y, en esta situación, ¿qué está pasando? Pues que la gente, la sociedad civil, se encuentra absolutamente anonadada ante todo lo que está sucediendo, pero no hace nada. ¿Dónde está la sociedad civil española? ¿Por qué no sale a las calles para decir que con estos gobernantes no podemos seguir? Está dormida. Quiere llegar a final de mes.
Luego se asustan y dicen ‘qué horror, lo que se nos vienen encima’, que es ese gobierno Frankenstein que va a horadar nuestra conciencia social y política. Es una situación insostenible, grave, desesperada…
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