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Pilar Alegría, la «protegida»

Se hubiera que condensar en una palabra la vida política de la ex ministra y candidata socialista en las elecciones de Aragón, Pilar Alegría, esta sería «protegida», porque toda su trayectoria, lejos de labrarse un perfil de mujer hecha a sí misma, está vinculada a la protección de unos o de otros. Al poco tiempo de afiliarse al PSOE, ya se hizo con un piso protegido en 2005, si bien el inmueble estaba vinculado a una hipoteca suscrita ya en el año 2002, abarcando, por tanto, el periodo de construcción de dicha vivienda. Y de la vivienda protegida pasó en no demasiado tiempo a buscar la protección del sanchismo, de modo que ha sido una privilegiada. ¿Cómo ponerse en el pellejo de los jóvenes que no han tenido su suerte y se ven incapaces ya no de adquirir un piso en propiedad, sino de poder pagar un alquiler? Alegría está enrolada en el PSOE desde el año 2000, de modo que cuando compró la vivienda al amparo de la norma que regulaba su adquisición –»vivienda edificada sobre suelo enajenado por el I.S.V.A.», esto es, el Instituto del Suelo y la Vivienda de Aragón– ya había emprendido su carrera política, aunque obviamente su ascenso a los puestos más altos vino gracias a su protector Pedro Sánchez, a quien le debe todo.

En 2007, con 30 años, era ya jefa de gabinete de Eva Almunia, consejera de Educación del Gobierno de Aragón (2003-2008). Un ascenso fulgurante que se vio reforzado en 2008 al salir elegida diputada por Zaragoza en el Congreso hasta 2015, año en el que fue nombrada consejera de Innovación, Investigación y Universidad del Gobierno de Aragón, cargo que ostentó hasta 2019. Luego todo fue muy deprisa: delegada del Gobierno de Sánchez, ministra de Sánchez y ahora aspirante sanchista a la presidencia del Ejecutivo de Aragón. Y siempre bajo protección: una casa protegida, una delegada del Gobierno protegida, una ministra protegida, una candidata protegida…