Noviembre de 1942: el decisivo y desconocido suceso que decidió la Segunda Guerra Mundial
El mes de agosto, tradicional mes de vacaciones veraniegas para millones de españoles, es un tiempo muy oportuno para meditar reposadamente sobre temas a los que habitualmente no se les concede ni el tiempo ni la atención adecuados para ello. Uno de esos momentos lo hemos dedicado a asuntos vinculados con la Historia Universal, mediante alguna conversación mantenida al respecto con personas cualificadas y bien conocedoras de la materia.
El interés mostrado por informaciones surgidas de esos contactos, por algún detalle que al parecer desconocían, nos anima a comentarlos. Tomando una transitoria distancia del acontecimiento que con fundamento sólido, acapara la atención mayoritaria de gran parte de la opinión pública y publicada: la invasión ( sí: ¡invasión!) de Ceuta, por 80.000 inmigrantes ilegales.
El asunto en cuestión no lo hemos comentado hasta ahora en este importante medio digital , y dada su gran difusión, quizás es un buen momento para hacerlo. Se trata de lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, en un periodo muy concreto de la misma, y que significó un auténtico «parteaguas» en su desarrollo. Sucedió en el mes de noviembre de 1942, año en el que la guerra parecía claramente inclinada hacia una victoria de las fuerzas del Eje frente a los aliados.
En ese contexto, el Papa Pío XII consideró llegado el momento de hacer una primera Consagración de Rusia y del mundo, en los términos que comunicó en 1917 la Virgen María en Fátima. Y que anunció en 1929 que “había llegado el momento de que se cumpliera”, o sea, diez años antes de que la Guerra se desencadenara, al no hacerlo Pío XI entonces. Pues bien, Pío XII hizo la primera consagración con las limitaciones impuestas precisamente por la misma contienda, que impedía que todos los obispos del mundo se trasladaran a Roma para unirse a la misma. La hizo a través de los micrófonos de la emisora Vaticana el 31 de octubre de 1942, último día del mes dedicado especialmente por la Iglesia al rezo del Rosario, devoción muy unida a Fátima. Al día siguiente, comenzó el mes de noviembre que la historia militar de la guerra considera “parteaguas”, decisivo de ella.
Hasta ese momento, las fuerzas del Eje no habían padecido ninguna derrota militar considerada especialmente relevante para el desarrollo de la gran contienda, pero un cambio radical se iba a producir. Lo narra con todo lujo de detalles humanos de los protagonistas, el académico sueco Peter England en un libro publicado en 2023 de título Noviembre de 1942, subtitulado Cómo se decidió el destino del mundo. Su autor desgrana con maestría vidas y testimonios reales de protagonistas de lo sucedido en ese mes, que se concretó en derrotas decisivas del Eje, ninguna de ese nivel producida hasta entonces.
Destacamos, entre otras, la de El Alamein el día 4, en el norte de África; la de Stalingrado entre el 19 y el 23 y la decisiva batalla naval de Guadalcanal de EEUU contra el Imperio del Japón entre el 12 y el 15, todas en noviembre de ese año. Fueron decisivas para que la guerra cambiara radicalmente de signo, hasta el punto de que el mismo Pío XII interpretó lo sucedido como una respuesta del Cielo a lo efectuado, y por ello el día 8 de diciembre, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, renovó la efectuada el 31 de octubre con toda solemnidad desde la Basílica de San Pedro. Como decimos, fue un “antes y un después” de noviembre de 1942, que acabaría, como es sabido, en Europa el 8 de mayo de 1945, con la derrota del Eje y la victoria aliada. Culminando el 2 de septiembre con la capitulación japonesa, firmada a bordo del acorazado USS Missouri.
En la magnífica obra de Englund al igual que en el común de las numerosas obras reconocidas— no hay ninguna referencia a lo ocurrido el 31 de octubre de 1942. Ese parteaguas militar se intenta explicar y narrar con todo tipo de argumentos militares, logísticos y operativos, así como en razones políticas, económicas, etc. Por ello, el desconocimiento de la causa eficiente y decisiva de lo sucedido, merecía ser divulgado. Sobre Ceuta habrá ocasión de volver a ello, con Sánchez ya de retorno a La Moncloa desde La Mareta.