Ni test masivos… ni tomar siquiera la temperatura

Ni test masivos… ni tomar siquiera la temperatura

Sánchez nos ha metido en la desescalada sin test y sin siquiera permitir que se tome la temperatura en centros de trabajo o comercios. O sea, que emprendemos la fase desconfinamiento a ciegas. La Agencia Española de Protección de Datos ha indicado a las autoridades que la toma de temperaturas no se puede realizar sin la indicación expresa del Ministerio de Sanidad.  En realidad, no expresó su rechazo, sino que indicó al Departamento de Salvador Illa que habilitara una fórmula para poder tomar la temperatura con la necesaria discreción de los datos o voluntariedad de los afectados.

Pero el Gobierno no dio el paso y lo cierto es que a estas alturas algo tan elemental como un termómetro no puede ser tampoco utilizado.
Como el Gobierno no ha hecho nada por solucionar el problema, la injerencia en los derechos de los afectados impide los arcos detectores de temperatura porque afectan a datos relativos a la salud de las personas, no sólo porque el valor de la temperatura corporal es un dato de salud en sí mismo, sino también porque, a partir de él, se asume que una persona padece o no una concreta enfermedad, como es en estos casos la infección por coronavirus.

Y en esas estamos: desescalando a oscuras, cruzando los dedos por si acaso y asumiendo un riesgo absolutamente innecesario. Es inaudito que algo tan simple y sencillo como adoptar un procedimiento que preservara el anonimato y la destrucción de los datos personales de las personas que pasan por los arcos de temperatura no se haya hecho por la desidia de un Ejecutivo que ha decidido desoír a la Agencia de Protección de Datos, que instó al Gobierno a habilitar fórmulas para lograr un encaje legal. Nada de nada. Ni pasar por un  arco de temperatura. La pregunta es sencilla: ¿Desescalar en estas condiciones no es un ejercicio suicida?

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