El separatismo que vació las iglesias

Separatismo

He corregido únicamente la ortografía, la gramática y algunos signos de puntuación, manteniendo el contenido y el tono del texto:

El separatismo catalán ha vaciado las iglesias en esta comunidad autónoma durante años, al sustituir la fe en Cristo por la fe en la llengua catalana, el mapa de los Països Catalans y la bandera estelada. Durante los años más oscuros del proceso secesionista, sacerdotes fanatizados por el nacionalismo convirtieron sus parroquias en centros de propaganda de los CDR y llenaron sus altares y, sobre todo, los campanarios de docenas de iglesias en toda la región con símbolos separatistas. Estos curas formaron parte activa de la sedición del 1 de octubre y fueron imprescindibles en la reacción separatista para lograr que se liberara a los golpistas e, incluso, que se les reconociera como unos héroes de la libertad. Ahí estuvo durante años, como símbolo en el centro de Barcelona, la iglesia de Sant Medir, con un inmenso lazo amarillo en su entrada principal.

El maximalismo de muchos párrocos separatistas vació numerosas iglesias catalanas, que poco a poco han ido recuperando la afluencia gracias a los hispanos que se han asentado en Barcelona, que traen de sus países la fe y muchos sacerdotes muy interesados en desarrollar una loable labor pastoral en la lengua de sus feligreses. Y que no quieren saber nada de la construcción de los Països Catalans. Pero los mismos fanáticos separatistas que estuvieron a punto de acabar con la Iglesia en Cataluña han vuelto a la carga aprovechando la visita del Papa León XIV a Barcelona y le exigen que el catalán sea prácticamente la única lengua utilizada en el acto de bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia.

La Assemblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural, la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, el Consell de la República y la Associació de Municipis per la Independència quieren llenar los alrededores de la Sagrada Família de banderas esteladas y otros símbolos separatistas el 10 de junio por la tarde, con motivo de la visita papal, ya que quieren «mostrar al mundo el anhelo de libertad de Cataluña». No pierden oportunidad para difundir su propaganda excluyente y su mensaje de rencor. Odian el español y quieren erradicarlo de Cataluña —dicen que es una lengua invasora cuando es la más hablada en esta región— y buscan aprovechar la atención que genera en todo el planeta una visita del Papa para intentar vender el bulo de que Cataluña no es parte de España, sino una «nación» que «anhela» la independencia frente a un Estado opresor.

Políticos separatistas, entidades separatistas, sacerdotes separatistas y medios de comunicación separatistas intentan convertir un acto de alegría y fe, como una visita papal, en un infierno político lleno de odio. Por suerte, hay asociaciones en Cataluña que piden que no se excluya ninguna lengua en los actos de León XIV, confían en que la Iglesia utilice con sabiduría aquellos idiomas que considere necesarios, sin excluir a nadie, y le piden al Vaticano que no se deje seducir por la propaganda excluyente de un separatismo que genera mucho ruido, pero que apenas tiene influencia entre los feligreses catalanes. Convivencia Cívica Catalana ha enviado una carta pública al Sumo Pontífice en la que le pide una sana convivencia entre español y catalán en los actos durante su visita y le aconseja que no se deje seducir por aquellos que quieren expulsar a nuestra lengua común de la vida pública. Esta misiva ya ha conseguido el apoyo de entidades tan significativas como S’ha Acabat! o Hablamos Español, y seguro que en los próximos días aumentarán los apoyos. No hemos de permitir que el separatismo catalán convierta la visita del Papa en un acto propagandístico a mayor gloria de personajes siniestros como Oriol Junqueras o Carles Puigdemont.

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