Opinión

Maricarmen no te deja ver el bosque

Lamento profunda y sinceramente la muerte de esa señora que jamás debió saltar a una fama que, posiblemente, le ha costado la vida. Me voy a resistir a la tentación de señalar quiénes son los principales responsables del agotamiento físico que la llevó a un hospital del que no consiguió salir, porque me parece algo tan obvio como miserable. Pero no puedo dejar de señalar que, del mismo modo que fue utilizada en vida, están tratando de usar su cadáver para desviar la atención de una masa aborregada que, pese a ser la generación con mayor nivel de estudios, es al mismo tiempo la más fácilmente manipulable. Y hasta aquí llega todo lo que voy a decir sobre Maricarmen.

Ninguna Maricarmen debe distraer la atención de que aún hoy una ciudad española sigue estando invadida al haber sido atacada por el vecino que nos la quiere quitar, utilizando uno de los más conocidos métodos de guerra híbrida. Los habitantes de Ceuta llevan más de dos meses conviviendo con delincuentes que les obligan a armarse con botes de gas pimienta por unas calles infestadas de ratas que corren entre la basura, mientras las enfermedades contagiosas les obligan a volverse a poner mascarillas. Los representantes del Gobierno de Pedro Sánchez dimiten mientras sus jefes siguen sin hacer nada más que mover a los invasores de un lado para otro, sin poner los medios necesarios para resolver tan caótica situación, devolviendo por donde entraron a todos los invasores.

Tampoco debe tapar Maricarmen que, en la Audiencia Nacional, la jueza que instruyó el caso en el que fue condenado por corrupto el hermano de Pedro Sánchez declara ante el juez Santiago Pedraz como víctima del caso cloacas del PSOE, después de que la UCO de la Guardia Civil certificara que la trama corrupta había contactado con un clan de narcotraficantes de Badajoz para ofrecerles un mejor trato por parte de la fiscalía, esa que Pedro Sánchez presume que depende de él y cuyo fiscal general ya ha sido también condenado por corrupto, a cambio de que «eliminaran» a la jueza que tan impertinente había sido en los interrogatorios del hermanísimo.

Que Maricarmen no distraiga la atención para que se olvide de que los juzgados deciden también en estos días si imputan o no al propio Partido Socialista por todas las tramas de corrupción que tienen a Pedro Sánchez enfangado hasta las cejas. Hay que insistir en que, igual que su hermano, David, su fiscal general, Álvaro García Ortiz, y su mano derecha, José Luis Ábalos, ya han sido condenados, todos por corruptos, también la mujer de Pedro Sánchez, la hija de Sabiniano, el de las saunas gais y los prostíbulos, se va a sentar pronto en el banquillo de los acusados ante un jurado popular que decidirá sobre esa cátedra que dirigió sin tener estudios universitarios, solo por ser la mujer de Sánchez.

El fallecimiento de Maricarmen tampoco debe hacer que nadie olvide que Pedro Sánchez prometió en la campaña electoral que haría que el golpista Puigdemont pagara ante la justicia, pero cambió de criterio justo cuando comprobó que sin sus siete votos él no sería investido presidente y, entonces, lo amnistió y convenció al Tribunal Constitucional del sanchista Conde-Pumpido para que torciera las decisiones judiciales del Tribunal Supremo y así se impusieran las decisiones políticas de un Constitucional que, más pronto que tarde, habrá que derribar hasta que de él no queden ni cascotes. Sánchez se arrodilló ante los golpistas catalanes del mismo modo y por el mismo motivo que lo hizo ante los etarras, consintiendo que vayan saliendo todos de las cárceles sin cumplir sus condenas. Igual que se ha postrado ante las autoridades marroquíes, las de Pegasus.

Los chinos tienen un proverbio que dice que «una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan», que es una de las cinco montañas sagradas del taoísmo en China, desde donde la tradición dice que el sol comienza a salir cada día. Ya no es que los árboles te impidan ver el bosque, sino que algo tan trivial e insignificante como una simple hoja puede impedirte ver salir el sol. Que en paz descanse Maricarmen; tú ya no tendrás que soportar las consecuencias de que España esté siendo gestionada como las saunas de un proxeneta.