Lo del Partido Nacionalista Vasco
En los 45 años de democracia vivida, ningún dirigente nacional se había atrevido a poner al Partido Nacionalista Vasco (PNV) ante sus propias contradicciones. Lo hizo Núñez Feijóo en un discurso demoledor desde un tono moderado y sereno.
¡Ya era hora! Lo de estos muchachos, hijos políticos directos del racista y xenófobo Sabino Arana –del que se muestran ufanos–, se han venido aprovechando de la generosa democracia española para chulearla de forma permanente e intolerable. ¡Ya está bien!
Durante más de cuatro décadas, los peneuvistas han mirado por encima del hombro los intereses generales españoles y éstos han olvidado permanentemente que a los abertzales moderados lo que suceda en España les importa tanto como un higa y, de paso, a ver qué trincan. Esta es la verdad. Y la verdad es siempre la verdad.
La cara del soriano Aitor Esteban, otro que se cree que ha salido de Harvard, al oír el alegato de Feijóo, lo decía todo. No sabía por dónde salir en unas respuestas desvaídas y romas. Y eso que se trata de un portavoz con espolones, un dirigente peneuvista que ha mimetizado lo peor de un nacionalismo trabucaire, antimoderno y ramplón.
Tengo para mí que su hora está dando sus últimas bocanadas. Bildu, herederos no de Arana, aunque sí, pero mucho más de Ternera –el de las bombas y los tiros en la nuca–, le está comiendo la tostada con la ayuda inestimable de Sánchez. A partir de ahí, a Urkullu y a Ortuzar –¡qué personaje!– les espera el averno.
Pensaban que el tractor de Aitor era para todas las estaciones…
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