Opinión

El escapista en su guarida

La que pronto abandonará para ser transportado -dicen- a África, Egipto y Kenia, donde dan por seguro que le esperan con los brazos abiertos. Clamorosamente. Aparte de su tuit bochornoso del martes sobre Afganistán, sólo ha aparecido Sánchez una vez para glosar, sin haberle leído naturalmente, a Saramago, el cenizo portugués, eso sí muy comunista, del que aseguraban hace años en Lisboa que “competía con ventaja con el fado más triste de Amalia Rodrígues”. Sánchez, como buen simulador de cultura que es, se pegó un homenaje largando un exordio que fue redactado, seguro, por su negro de discursos, y se volvió a La Mareta donde continuó recluido no se sabe con quién, ni para qué. Él no paga la luz de la mansión que corre a cuenta del Patrimonio Nacional, es decir, de nosotros mismos, ni sufre toques de queda como el que el que tiene declarado en Santander el clown del Cantábrico. Por eso hace lo que quiere: nadie le cobra un euro, no apaga la bombilla ni para conciliar el sueño a la vera de Begoña, tiene muy cerca, y no se inmuta, el escándalo  bochornoso de los niños de Ceuta devolviéndoles a sabe Dios qué asilo de Marruecos, no compra la gasolina a precio de oro, y, parece, dado su silencio, que la tragedia histórica, sin vuelta atrás, de Afganistán es un cuerpo extraño para él. Claro está que sigue apropiándose de una vacuna que no han desarrollado ni él, ni su pobre vocero Simón, el hombre que se ha recortado las guedejas para que no le reconozcan en la playa.

En algunos días, y tras darse un garbeo por África, amenazará, cuando llegue septiembre, con dejar en un ¡ay! a los españoles, sacándose de la manga una pléyade de sorpresas que van a dejar como trapos de basura a todos los gobernantes españoles desde Carlos V hasta él mismo.  Ya lo anunció. Quizá una de ellas sea el raca raca de la nacionalización eléctrica que exigen los lenininistas insoportables de Podemos y compañía, y que la ministra de la cosa, Ribera, ya ha comprado a sus congéneres del Gobierno. O quizá, también, vaya a presentar al mundo su receta para arreglar el país de los talibanes. ¿Quién si no es él? Pues eso. Mientras además Sánchez, el escapista huido de su puesto de trabajo, se ha tostado en una de nuestras casas (¿o es que La Mareta es más suya que nuestra?) y los consumidores hemos pagado la luz a 120 euros el megawatio, sus protegidos, los sediciosos catalanes, se han exhibido, desafiantes, en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona advirtiendo que “ho tornarem a fer”. Y se lo van a repetir el día 13 cuando vuelva a reunirse la mesa del oprobio,

Digo yo que en cualquier país decente de la Unión Europea, digo yo que en cualquier empresa decente de la Unión Europea, el ejecutivo que abjurara de responsabilidades y se marchara de estío huyendo del fuego, estaría ya en la calle, en la p… rue que decían los castizos de Las Vistillas. Aquí, no, aquí el tipo viene veraneando a nuestra costa un mes entero, y alarga su desaparición revoloteando por África hasta fin de mes cuando vuelva -que volverá, lo siento, pero es así- de su gira. La “tournée” de un endiosado, que escribiría Jardiel Poncela, en la que no se  va a encontrar con la repulsa general que ya suscita en España. Regresará subido a su enésima mentira, para rubricar, como hizo ante el fantasma de Saramago, que España es el primer país del mundo en porcentaje de vacunados; nuevo embuste, somos los décimos tras Chile, Portugal, Dinamarca, Emiratos, Singapur, Uruguay, Qatar, Malta e Islandia. ¿Fuente?: la misma que él manipuló para colgarse la medalla: “Our World in Data”. ¿Será trolero el tipo?.

El pasado lunes corrió el rumor, no desmentido, de que Sánchez reaparecerá en público para recibir a los españoles venidos de Kabul. La especie era creíble porque ya se sabe que este individuo sólo deja ver su bello body cuando el ambiente y las noticias son favorables para él. No es así, no lo es si nos fiamos de las medidas y escuetas manifestaciones de denuncia y protesta que los familiares de los españoles que huyen de Kabul han venido realizando. Él, instalado en su opíparo alojamiento nacional, no tiene la menor intención de acceder a las exigencias de la oposición, PP y Vox, y acudir a dar explicaciones en el Parlamento de la Nación. En su programa de actos para la entrada del curso, ninguno de los problema mencionados líneas arriba figuraba inscrito, sólo, quizá, la preparación de la mesa de negociación, o sea, de rendición, con los sediciosos catalanes que ya tiene fecha los primeros días de la segunda quincena de septiembre, probablemente el 14 o el 15.

El escapista continúa escondido en su guarida y ya ni siquiera Internet se hace lenguas y memes sobre esta actitud intolerable. La gente ya no estás para hacer chistes con este sujeto. Nunca un presidente español se dio a la molicie de unas vacaciones tan largas. Pulula por sus alrededores un estulto que va pregonando que “se las merece”; bien, pues que se las  merezca del todo, que se las coja in aetérnum, para siempre. Nosotros sí que nos merecemos que nos deje definitivamente en paz.