¿A qué esperas Pedro para echarlo?
Pedro Sánchez se queda sin argumentos para mantener a Gómez Besteiro al frente del PSOE de Galicia. A los 36.000 euros en metálico de origen desconocido que el entonces concejal de Urbanismo de Lugo recibió en 2005, se unen otros 8.000 de idéntica naturaleza que le ingresaron en 2010. Uno de los aspectos más destacados en todo el caso Besteiro es precisamente que la sucursal ignore quién efectuó los ingresos. Algo extrañísimo si tenemos en cuenta que las cantidades de ambos montantes exigían un completo registro físico e informático. Besteiro se defiende con la insuficiente excusa de que el banco ya no guarda esa documentación.
Un argumento pueril ante la opacidad de unos hechos que lo llevaron a sacar 36.000 euros en cash para ingresarlos inmediatamente después en la cuenta de otro banco. Nadie con una conducta normal suele ir por la calle con esa cantidad de dinero en el bolsillo, menos aún si se trata de un político que debe de hacer de su comportamiento un ejemplo y que de haber querido actuar de buena fe hubiera tenido suficiente con efectuar una transferencia. Sin embargo, lejos de reconocer algún tipo de responsabilidad, el actual secretario general del Partido Socialista gallego, en connivencia con el aparato nacional, ha optado por la táctica errónea de culpar a los medios de comunicación. Un argumento inconsistente si tenemos en cuenta que hablamos de un político con 10 imputaciones. Para demostrar que fue él quien ingresó aquellas cantidades, sólo tendría que acudir a su sucursal y exigir los comprobantes. A no ser que haya algo más oculto, estos deben descansar en los archivos electrónicos.
Muy al contrario, se agarra a supuestas pruebas que aún nadie ha visto. Sin rastro alguno de documentos que justifiquen los ingresos. La gravedad de este asunto exige que Pedro Sánchez actúe de inmediato. Obstinarse en la defensa de Besteiro le haría un flaco favor tanto a su propia carrera política como a la imagen del PSOE. El hombre que ha basado gran parte de su leitmotiv en la regeneración del sistema democrático no puede permitir que su credibilidad se diluya en la defensa de un decaimputado, por muy afín que sea. Si Sánchez pretende abanderar una nueva época en España, debe dar ejemplo. Los hechos objetivos siempre han de estar por encima de las relaciones personales. Mientras se decide y parafraseando a Shakespeare: «Algo huele a podrido en Galicia.»
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