El Centro Cultural “Conde Duque” acoge una gran revisión del escultor vasco

“Eduardo Chillida” vuelve a Madrid para soñar el espacio

Eduardo Chillida
Eduardo Chillida

Madrid suma esta temporada una de esas exposiciones que invitan a detenerse, mirar despacio y pensar. “Eduardo Chillida. Soñar el espacio”, instalada en el Centro Cultural “Conde Duque”, propone un recorrido por la obra y el pensamiento de uno de los grandes nombres del arte español del siglo XX. La muestra puede visitarse del 17 de febrero al 21 de junio de 2026 y llega coincidiendo con el centenario del nacimiento del artista, en una cita que reúne piezas esenciales para comprender su manera de entender el volumen, la materia y el vacío.

La exposición “Eduardo Chillida. Soñar el espacio” se presenta, además, como una oportunidad especialmente valiosa para el público madrileño y para quienes visitan la ciudad en busca de planes culturales con peso propio. No se trata solo de una reunión de obras destacadas, sino de una propuesta pensada para acercar al espectador a la trayectoria completa del escultor. Fundación Ibercaja impulsa el proyecto en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, “Chillida Leku” y la Fundación “Eduardo Chillida-Pilar Belzunce”, con comisariado de Alicia Vallina.

Una mirada amplia a la trayectoria de “Eduardo Chillida”

Uno de los grandes aciertos de “Eduardo Chillida. Soñar el espacio” es su amplitud. La muestra reúne 102 obras creadas por el artista, entre ellas esculturas de pequeño y gran formato, obra gráfica, dibujos y retratos. Esa diversidad permite seguir la evolución de “Eduardo Chillida” desde distintos lenguajes, sin limitar su legado a las piezas monumentales por las que una parte del gran público lo reconoce con mayor facilidad.

El recorrido incluye 20 esculturas que favorecen una relación cercana con el visitante. Es una decisión expositiva relevante, porque la obra de “Eduardo Chillida” siempre ha pedido algo más que una contemplación rápida. Sus formas exigen distancia en algunos casos, proximidad en otros, y casi siempre una disposición abierta a sentir cómo dialogan el peso, el aire y el silencio. En ese sentido, “Eduardo Chillida. Soñar el espacio” parece planteada no solo para mostrar, sino también para hacer percibir.

Materiales, formas y una idea del espacio

Hablar de “Eduardo Chillida” es hablar de materia, pero también de lo que sucede entre los cuerpos. La exposición recorre trabajos realizados en yeso, alabastro, hierro forjado, hormigón armado y tierra chamota. Entre las obras y referencias destacadas figuran “Forma”, “Lo profundo es el aire XXI”, “Proyecto para Monumento a la tolerancia”, “Topos”, “Estela V” o “Elogio al horizonte”, además de sus conocidas “Lurrak”, esas piezas de arcilla compacta en las que el volumen parece contener una energía interior apenas intervenida.

Ese repertorio ayuda a entender por qué “Eduardo Chillida” ocupa un lugar tan singular en la historia de la escultura contemporánea. Su trabajo no se limita a modelar materiales: construye tensiones, abre huecos, insinúa límites y convierte el espacio en parte activa de la obra. De ahí que el título “Eduardo Chillida. Soñar el espacio” no suene a recurso literario, sino a una descripción bastante precisa de su universo creativo.

La obra gráfica, clave para entender al artista

La exposición pone un énfasis especial en la obra gráfica, un aspecto fundamental para comprender a “Eduardo Chillida” en toda su dimensión. Según la información oficial, estos trabajos no deben leerse como simples ensayos previos o bocetos subordinados a la escultura, sino como piezas con autonomía propia. Esa idea cambia la forma de mirar la muestra, porque obliga a entender que el pensamiento plástico del artista también se despliega con plena fuerza en el papel.

En “Eduardo Chillida. Soñar el espacio” aparecen ejemplos como “Boceto para la plaza de los Fueros de Vitoria” o “Jaula de libertad”, además de dibujos y grabados realizados en tinta, carbón o sanguina. También están presentes esas manos abiertas o entrelazadas que remiten al gesto, al esfuerzo y a la búsqueda de una forma que no se agota en la superficie. Ahí, de nuevo, aparece el núcleo de “Eduardo Chillida”: una creación que parece tocar la materia mientras piensa el aire.

Una cita cultural de entrada libre en “Conde Duque”

Otro de los atractivos de “Eduardo Chillida. Soñar el espacio” es su accesibilidad. La entrada es libre hasta completar aforo, un detalle que amplía su alcance y refuerza el valor de la programación cultural de “Conde Duque” como uno de los espacios de referencia de Madrid. La exposición puede visitarse de martes a sábado en horario de 10:00 a 14:00 y de 17:30 a 21:00 horas, mientras que domingos y festivos abre de 10:30 a 14:00 horas.

En una agenda cultural marcada por la rapidez y la acumulación de estímulos, “Eduardo Chillida. Soñar el espacio” ofrece algo menos frecuente: tiempo para mirar. La muestra rescata la obra de un creador que convirtió la escultura en una conversación entre masa, vacío y emoción, y lo hace en Madrid con una propuesta ambiciosa, cuidada y abierta al público. Para quienes buscan una exposición con fondo, forma y nombre propio, “Eduardo Chillida” vuelve a sonar con fuerza en la ciudad.

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