Glaciar del Juicio Final

Riesgo de colapso: el glaciar del Juicio Final seguirá perdiendo hielo aunque los océanos se enfríen

El colapso del glaciar Thwaites podría elevar hasta 65 centímetros el nivel del mar

Los científicos piden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para frenar el deshielo

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Una reciente investigación científica advierte de que el glaciar Thwaites, situado en la Antártida Occidental, va a seguir perdiendo hielo durante al menos 150 años. La tendencia será inevitable incluso en el escenario hipotético de que nuestros océanos dejaran de calentarse y experimentaran un brusco enfriamiento.

La noticia preocupa por las espectaculares proporciones del que es considerado como el glaciar más ancho de la Tierra, con 120 kilómetros de extensión de lado a lado y una superficie superior a la de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte juntas. Su hielo alcanza entre 800 y 1.200 metros de profundidad en la zona donde entra en contacto con el lecho marino.

Este gigante helado también es conocido como el glaciar del Juicio Final, debido a que su colapso podría elevar hasta 65 centímetros el nivel del mar y desestabilizar la capa de hielo de la Antártida Occidental, fenómeno que podría añadir varios metros más en los próximos siglos.

Experimento de modelización

El British Antarctic Survey (BAS) es la entidad científica que ha liderado la citada investigación, basada en un audaz experimento de modelización que desactiva los efectos del deshielo oceánico bajo el glaciar Thwaites y su vecino, el glaciar Pine Island.

Para ello se emplearon tres modelos informáticos independientes y analizaron lo que sucedió en simulaciones que duraron 150 años. Los resultados fueron publicados en Geophysical Research Letters.

Glaciar Thwaites. Fuente: NASA.

Diferencias entre glaciares

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio indica que los dos glaciares muestran comportamientos completamente diferentes. El glaciar Pine Island respondió de una manera previsible: en un escenario sin deshielo oceánico, su masa se recuperaba progresivamente.

En cambio, el glaciar Thwaites continuaba perdiendo hielo durante todo el período de simulación de 150 años, incluso sin que se produjera ningún deshielo oceánico. La tasa de pérdida de hielo disminuyó con el tiempo a medida que el glaciar adelgazaba.

«Estos resultados demuestran que los cambios pasados ​​en el deshielo provocado por el océano nos han condenado a una pérdida de hielo inevitable en el glaciar Thwaites. Esta pérdida de hielo no se puede revertir ni prevenir simplemente enfriando el océano», asegura Rosie Williams, glacióloga del BAS y autora principal del artículo.

Calentamiento del océano

«Los registros muestran que el retroceso de estos glaciares comenzó en la década de 1940, y desde entonces la evidencia apunta al calentamiento gradual del océano como un factor importante que impulsa la pérdida de hielo. Estas simulaciones muestran que aún estamos viendo las consecuencias de los cambios pasados ​​en el glaciar Thwaites», remarca Williams.

La científica explica que, en la vida real, no hay forma de detener el efecto de deshielo de los océanos. «Por tanto, además del cambio irreversible que hemos constatado, prevemos que el deshielo provocado por los océanos continuará, así como un mayor aumento de las temperaturas oceánicas durante el próximo siglo».

Si bien el estudio demuestra que el glaciar Thwaites está condenado a reducirse como consecuencia de acontecimientos pasados, los científicos destacan que las actuales temperaturas cálidas del océano y el impacto previsto de las futuras emisiones de gases de efecto invernadero están empeorando la situación del hielo restante.

Colapso de un glaciar.

Subida del mar

Para Paul Holland, modelador oceánico del BAS, «estas simulaciones demuestran que el deshielo histórico del glaciar Thwaites ha condenado a las futuras generaciones a afrontar los desafíos del aumento del nivel del mar».

«Esta pérdida de hielo se agravará aún más si no reducimos, e idealmente revertimos, nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Todavía desconocemos si los demás glaciares importantes de la Antártida se encuentran en una fase irreversible de cambio», avisa Holland.

El experto insiste en que es necesario tomar medidas urgentes para modificar las actividades humanas que están provocando el deshielo de estos glaciares.

Grietas

No es la primera vez que los científicos dan la voz de alarma sobre la precaria situación del glaciar del Juicio Final. Otra reciente investigación del BAS, en este caso en colaboración con el Instituto de Investigación Polar de Corea del Sur (KOPRI), ha revelado que el interior del Thwaites está lleno de grietas y huecos.

El descubrimiento se produjo durante los trabajos de perforación que permitieron atravesar la masa de hielo para alcanzar el océano. El objetivo era estudiar hasta qué punto las condiciones oceánicas están acelerando el deshielo del glaciar.

Agua caliente

Para realizar este experimento, los investigadores recurrieron a una técnica de perforación con agua calentada a unos 80 °C. Este método sirve para atravesar grandes espesores de hielo mediante un chorro de agua que lo funde a su paso, sin necesidad de utilizar maquinaria pesada. Además, permite acceder al océano bajo el hielo con una alteración física limitada.

Con esta técnica, lograron perforar un pozo de aproximadamente 1.000 metros de profundidad y apenas 30 centímetros de diámetro.

Sin embargo, mantenerlo abierto suponía un desafío constante: las bajas temperaturas provocaban que sus paredes comenzaran a congelarse de nuevo en unas 48 horas, por lo que era necesario actuar con rapidez para completar las mediciones.

Primeras mediciones

A pesar de los fuertes vientos, las grietas, la inestabilidad del hielo y los problemas con el equipo, los investigadores consiguieron desplegar temporalmente un conjunto de instrumentos científicos a través del pozo para estudiar las condiciones existentes.

Estos instrumentos recogieron las primeras mediciones realizadas bajo el tronco principal del glaciar, revelando condiciones oceánicas turbulentas y agua relativamente cálida capaz de provocar un derretimiento sustancial en la base del hielo.