Granja del terror

Cadáveres y hacinamiento: así es la granja de codornices que vende huevos con sello de bienestar animal

La granja vende sus huevos a algunos de los mayores supermercados en toda España

Las imágenes muestran huevos en contacto con heces y cadáveres de aves en avanzado estado de putrefacción

Un informe veterinario documenta condiciones insalubres incompatibles con el bienestar animal

Cadáveres, telarañas y hacinamiento en una granja que posee certificación de bienestar animal

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Una granja de codornices en Juneda (Lérida) ha sido denunciada por la asociación de protección animal ARDE tras documentarse graves deficiencias en las condiciones de bienestar animal.

Las imágenes, recogidas en un informe veterinario fechado el 4 de enero de 2026, revelan la presencia de cadáveres de aves en descomposición dentro de las jaulas junto a animales vivos, así como huevos en contacto directo con suciedad y restos orgánicos. La veterinaria colegiada Silvia Gimeno Ponce, autora del informe técnico, califica la situación como «gravemente incompatible con un nivel aceptable de bienestar animal».

Cadáveres en estado de descomposición

El material audiovisual analizado por la veterinaria muestra numerosos cadáveres de codornices en evidente estado de descomposición dentro de las jaulas, en contacto directo con las aves vivas.

Interior de la granja de codornices. (Foto: ARDE).

Además, se observan cadáveres adicionales acumulados bajo las jaulas y un operario recogiendo un número elevado de animales muertos, lo que sugiere una mortalidad significativa y persistente. La presencia de sangre bajo las jaulas resulta compatible con lesiones traumáticas o episodios de picaje entre las codornices.

Las condiciones documentadas incluyen acumulación de heces, plumas y restos orgánicos en las bandejas situadas bajo las rejillas donde se alojan las aves. Esta carga orgánica elevada y persistente evidencia una retirada insuficiente de los residuos, incrementando de forma significativa la carga bacteriana ambiental, incluyendo patógenos zoonóticos como Salmonella.

Huevos contaminados por cadáveres y heces

El informe veterinario destaca la presencia de huevos de codorniz en contacto directo con suciedad, heces y cadáveres de aves en descomposición, así como huevos picoteados.

Esta situación supone una grave deficiencia higiénico-sanitaria, incompatible con los requisitos de higiene de la producción primaria establecidos en los Reglamentos europeos 852/2004 y 853/2004. El contacto de los huevos con cadáveres favorece la contaminación de la cáscara, con riesgo de penetración bacteriana al interior del producto destinado al consumo humano.

Las jaulas de las codornices no cumplen los estándares de bienestar animal. (Foto: ARDE).

Suelos inadecuados que causan lesiones

Las imágenes muestran que el sistema de alojamiento consiste en jaulas con suelo de rejilla, donde los dedos de las codornices atraviesan la malla. En algunos casos, la extremidad distal completa de determinadas aves llega a introducirse a través del suelo, evidenciando que el tamaño no es adecuado para la especie. Esta configuración compromete el bienestar y aumenta el riesgo de lesiones podales, atrapamientos, dolor crónico y dificultad para el descanso.

El informe que aporta la asociación ARDE documenta aves con pérdida de plumaje compatible con picaje entre congéneres, indicativo de estrés y manejo inadecuado. También se observan codornices con signos clínicos compatibles con enfermedad o malestar, como entrecerrado de ojos, actitud apática y embolamiento del plumaje.

El erizamiento del plumaje constituye un signo inespecífico de compromiso del bienestar, frecuentemente asociado a enfermedad, dolor, debilidad o estrés térmico.

Cadáver de codorniz en la explotación denunciada. (Foto: ARDE).

Engaño a los consumidores

La granja vende sus huevos a algunos de los mayores supermercados en toda España y dispone además del sello de bienestar animal Welfair. Se trata de un sello independiente que busca garantizar el bienestar de los animales destinados a consumo.

Julia Elizalde, portavoz de ARDE denuncia que «es alarmante que esta granja tenga el sello de bienestar animal, cuando desde el punto de vista administrativo está incurriendo en claras irregularidades. De este modo, el certificado se convierte en una mera herramienta de marketing. Los consumidores son engañados, creyendo apoyar el bienestar cuando en realidad están financiando la explotación y el sufrimiento animal».

Gestión de residuos en entredicho

La situación más grave documentada ocurre durante las operaciones de limpieza. El sistema de gestión de residuos incluye una cinta transportadora de retirada de deyecciones situada bajo las jaulas, con tapas móviles que el operario retira manualmente.

Las imágenes muestran codornices vivas fuera de las jaulas, deambulando sobre y dentro de la zona correspondiente a la cinta. El operario, consciente de la presencia de las aves, procede a retirar las tapas, introducir residuos y poner en funcionamiento la cinta con las codornices aún presentes, sin retirarlas previamente.

Envase de los huevos de codorniz comercializados. (Foto: informe ARDE).

Riesgos para la salud pública

Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, las condiciones observadas suponen un riesgo relevante para el consumidor. La acumulación de heces incrementa la carga bacteriana ambiental, el contacto de huevos con cadáveres favorece la contaminación y la presencia de aves enfermas no aisladas aumenta la probabilidad de diseminación de agentes infecciosos. La manipulación de huevos en un entorno visiblemente insalubre es incompatible con los principios básicos de higiene de la producción primaria.

Incumplimientos de la normativa europea

El informe veterinario concluye que las condiciones observadas son compatibles con múltiples incumplimientos de la normativa vigente. La Directiva europea 98/58/CE establece los requisitos mínimos de protección de los animales en explotaciones ganaderas.

Las deficiencias documentadas evidencian incumplimiento de la obligación de garantizar el bienestar animal, el uso de alojamientos que permitan una limpieza adecuada, la vigilancia de animales enfermos y la retirada pronta de cadáveres.

A nivel estatal, el Real Decreto 348/2000 incorpora la Directiva europea al ordenamiento jurídico español. Las condiciones observadas no cumplen los requisitos mínimos exigidos por esta norma.

La Ley 32/2007 establece que se deben respetar las necesidades fisiológicas de la especie y la necesidad de que sean compatibles con situaciones de sufrimiento evitable. En el ámbito catalán, el Decreto Legislativo 2/2008 refuerza los principios de bienestar y prevención del sufrimiento.

Operario realizando labores dentro de la instalación. (Foto: ARDE).

Precedentes en granjas con certificaciones

Este caso se suma a una serie de denuncias similares en explotaciones avícolas. En mayo de 2025, la misma asociación denunció una granja de Llucmajor (Mallorca) que poseía certificado de bienestar animal, revelando condiciones de insalubridad extrema y falta de higiene, que finalmente fue multada con 200.100 euros. También en septiembre de 2025, una granja avícola en Portugal fue denunciada por documentarse operarios golpeando patos hasta la muerte.

La veterinaria Silvia Gimeno concluye su informe señalando que resulta especialmente grave la activación de la cinta transportadora con codornices vivas en su interior, así como la presencia de huevos en contacto con cadáveres, situaciones incompatibles con la normativa vigente y con los principios básicos de la producción ganadera responsable.

El conjunto de hechos observados es compatible con infracciones graves y muy graves, al concurrir sufrimiento animal evitable, riesgo inmediato para la vida de los animales e incumplimientos reiterados y sistemáticos.