El espejismo de Doñana inundada: los acuíferos no se llenan ni con borrascas ni con menos pozos ilegales
El MITECO admite ante el Congreso que los acuíferos de Doñana mantienen su tendencia descendente
Diez de los 16 sectores del parque siguen por debajo de la pluviometría pese a un comienzo de año húmedo
Las imágenes del satélite Sentinel-2 del pasado 14 de febrero mostraban un Doñana que parecía haberse curado de todos sus males: la marisma anegada casi por completo, 90 centímetros de agua en algunos puntos y 30.000 de las 34.000 hectáreas del parque bajo el agua.
Sin embargo, los acuíferos de Doñana, el verdadero termómetro de la salud hídrica del parque nacional más emblemático de Europa, siguen cayendo. Las lluvias extraordinarias de este invierno no están llegando al subsuelo, y el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) lo ha reconocido por escrito ante el Congreso de los Diputados.
La paradoja es llamativa. El ciclo hidrológico 2024-25 ha sido excepcionalmente húmedo: la Estación Agroclimática del Ifapa en El Rocío registró 582 litros por metro cuadrado, la cifra más alta desde el año 2010. La sucesión de borrascas ha llenado marismas, lagunas temporales y ríos hasta niveles no vistos en más de una década. Y, sin embargo, los acuíferos de Doñana permanecen en tendencia negativa.
La confesión del Ministerio
En respuesta a una pregunta parlamentaria conjunta de Podemos y Alianza Verde, formulada por la diputada Martina Velarde y el exdiputado Juantxo López de Uralde, el MITECO ha reconocido que las «tendencias descendentes globales se mantienen, pese al carácter húmedo del año 2024-25».
Los datos son contundentes: 10 de los 16 sectores analizados en el entorno del parque se sitúan por debajo de la pluviometría registrada, lo que evidencia que las precipitaciones no se están traduciendo en una mejora sustancial del sistema hídrico subterráneo.
Velarde y López de Uralde han concluido que las actuaciones actuales «no alcanzan el nivel de eficacia que sería necesario para revertir la tendencia» y han reclamado «un plan de choque, y se necesita ya». Para los grupos que realizaron la pregunta, el hecho de que ni siquiera un año excepcionalmente lluvioso logre revertir la caída de los acuíferos demuestra la gravedad estructural del problema.
Un daño acumulado durante décadas
El propio director de la Estación Biológica de Doñana, Eloy Revilla, reconoció a principios de febrero que la recuperación del acuífero sería «lenta», especialmente por la sobreexplotación vinculada a los cultivos agrícolas del entorno. Décadas de extracciones intensivas han dejado una huella que el agua de lluvia no puede borrar en una sola temporada, por abundante que sea.
La situación de los acuíferos de Doñana ilustra el concepto de déficit hídrico acumulado: el terreno actúa como una esponja exhausta que ha perdido buena parte de su capacidad de absorción. Las borrascas llenan la superficie, pero el agua subterránea que alimenta las raíces del ecosistema sigue sin recuperar los niveles históricos necesarios para garantizar la salud del parque a largo plazo.
Pozos ilegales y Casa de Alba
El Ministerio reconoce que las extracciones ilegales han disminuido un 50%, lo que supone un avance. Pero Podemos y Alianza Verde consideran que ese porcentaje es insuficiente cuando la tendencia de los acuíferos sigue siendo negativa.
Tres masas de agua subterránea han sido declaradas formalmente «en riesgo de no alcanzar el buen estado», la antigua figura de sobreexplotación, y sus comunidades de usuarios están en proceso de elaborar planes anuales de extracción.
La paradoja de una marisma inundada
El problema de fondo es que la marisma y los acuíferos de Doñana son sistemas diferentes aunque interconectados. La marisma se inunda con las lluvias de superficie; los acuíferos se recargan en procesos mucho más lentos, condicionados por la permeabilidad del suelo y, sobre todo, por el volumen de extracciones que se realizan en los terrenos agrícolas del entorno. Cuando esas extracciones son masivas, ni el mejor año hidrológico es capaz de compensar el déficit.
Las fotografías satelitales de Doñana inundada son reales y hermosas. Pero ocultan una realidad más preocupante: el agua que se ve no es el agua que falta. Y la que falta está, literalmente, bajo tierra.
Lo último en OKGREEN
-
¿Conoces la regla 3-30-300? Si tu ciudad la cumple significa que vives en un entorno verde y saludable
-
Pedalear por la historia del agua: apúntate a la nueva Ruta BTT de Canal de Isabel II
-
PACMA pide al Gobierno «acceso regular a alimentos» a los inmigrantes de Ceuta para «proteger a los animales»
-
Una ONG denuncia ante la Guardia Civil la muerte a golpes de una cría de delfín en la playa ceutí de El Trampolín
-
Hasta dos años de prisión y multa de 2 millones de euros por matar una cría de delfín como la de Ceuta
Últimas noticias
-
Un inmigrante africano siembra el terror en las calles de Martina Franca (Italia) y los vecinos se unen para detenerlo
-
Quintero González desquicia a Butarque anulando un gol y con un festival de rojas: «¡Vaya puta mierda de Liga!»
-
La reflexión de David Beckham sobre sus hijos: «Nunca verás a mis hijos entrar en una habitación y no dejar que una mujer pase primero»
-
La rutina de Antonio Lobato para estar en forma a los 60 años: «Desayuno una barrita con aguacate, aceite y tomate»
-
La psicología dice que las personas que rechazan los abrazos no son frías, en realidad tienen más sensibilidad a los estímulos físicos