Naturaleza
Animales

La zoología mundial no sale de su asombro: una vaca austriaca usa herramientas como los humanos y los chimpancés

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Las vacas ya han demostrado que pueden ir al cuarto de baño, y la biología hace tiempo que descartó que carezcan de habilidades cognitivas complejas. Ahora hay una nueva prueba de su inteligencia.

Un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Current Biology ha documentado por primera vez un caso de uso flexible y con varios propósitos por parte de una vaca.

La protagonista de la historia es Veronika, una vaca austriaca cuyo comportamiento ha obligado a los investigadores a replantearse lo que realmente sabemos sobre la inteligencia de estos animales.

Veronika, la vaca más inteligente de Austria demuestra sus habilidades

Veronika es una vaca de raza parda suiza que vive en Austria en condiciones muy distintas a las del ganado convencional. No se cría para la producción de carne ni de leche, sino que convive como animal de compañía.

Lo hace n la granja de Witgar Wiegele, un agricultor ecológico y panadero. Su larga esperanza de vida, el contacto constante con humanos y un entorno amplio y estimulante la diferencian de la mayoría de las vacas.

Gracias a ese entorno tan idílico para una vaca, comenzó a desarrollar comportamientos bastante inusuales. Por ejemplo, hace más de diez años que Veronika empezó a coger palos del suelo para rascarse zonas del cuerpo a las que no llegaba.

Al principio parecía pura casualidad, pero acabó convirtiéndose en un patrón que se repetía y que era claramente intencional. Sus dueños decidieron grabarla, lo que despertó el interés de los zoóloogos.

El experimento de los zoólogos para saber si la vaca usaba herramientas a propósito

Para comprobar si Veronika cumplía la definición científica de uso de herramientas, los investigadores diseñaron una serie de pruebas controladas.

Por ejemplo, colocaron frente a ella un cepillo de limpieza de suelo con mango largo, dispuesto en orientaciones aleatorias. A lo largo de siete sesiones, registraron 76 interacciones en las que la vaca manipuló el objeto utilizando la boca y la lengua.

El análisis demostró un comportamiento consistente y funcional. Veronika no solo elegía el cepillo de forma deliberada, sino que ajustaba su agarre y lo giraba hasta orientar el extremo adecuado hacia la zona que quería rascar.

Para áreas amplias y firmes, como el lomo, utilizaba el lado con cerdas. En cambio, para zonas más sensibles del cuerpo, como el vientre o la ubre, recurría al extremo liso del mango.

Además, modificaba la fuerza y el tipo de movimiento según la región corporal: gestos amplios y firmes para la espalda, y movimientos lentos y controlados para las partes más delicadas.

Esta adaptación sistemática fue la clave para confirmar que no se trataba de una acción automática o aleatoria. Es decir, el experimento confirmó un comportamiento jamás visto en el ganado bovino.

El descubrimiento científico que cambia la visión del ganado bovino

Sabemos de primates que usan herramientas, pero el comportamiento de Veronika ha confirmado algo que no creíamos posible: el ganado bovino también puede utilizarlas.

Al emplear diferentes partes del mismo objeto para funciones distintas, la vaca demuestra un uso multipropósito de herramientas, una capacidad que hasta ahora sólo se había documentado de forma sólida en humanos y chimpancés.

Este tipo de conducta implica anticipación del resultado, coordinación motora y control dinámico, capacidades que rara vez se atribuyen al ganado bovino.