Naturaleza
Agricultura

Revolución agrícola: Jaen tiene el primer olivar español que controla las plagas con insectos y ahorra un 50% de pesticidas

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En términos generales, el olivar español se encuentra en una fase de adaptación ante los cambios normativos, ambientales y productivos que afectan de lleno a la agricultura. Durante décadas, el control de plagas en este cultivo se ha basado principalmente en tratamientos químicos, una herramienta eficaz a corto plazo pero que también dio lugar a varios retos.

Parados sobre este escenario, algunas explotaciones comienzan a explorar nuevas soluciones apoyadas en el conocimiento científico. Un ejemplo extraordinario surge en Jaén, donde un olivar ha iniciado un proyecto que integra insectos beneficiosos en la gestión del cultivo para controlar plagas y disminuir así la dependencia de insecticidas.

El primer olivar español que introduce control biológico con insectos esta en Jaén

La empresa olivarera Castillo de Canena, ubicada en Jaén, se ha convertido en el primer olivar español que implanta un sistema estructurado de control biológico basado en insectos beneficiosos. La iniciativa se desarrolla junto al centro tecnológico Citoliva a través del servicio Agro·Live Aliados Naturales.

Este programa traslada investigaciones científicas al manejo real del cultivo. El objetivo es incorporar fauna auxiliar (insectos que actúan como depredadores naturales) para combatir las principales plagas del olivo.

Recordemos que entre los problemas más habituales del sector destacan:

La estrategia consiste en favorecer la presencia de insectos que se alimentan de estas especies perjudiciales. De esta manera, el propio ecosistema del olivar contribuye a mantener las plagas por debajo del umbral de daño económico.

¿Cómo funciona el novedoso sistema de este olivar andaluz?

El proyecto no se limita a liberar insectos en el campo. La iniciativa incluye un trabajo continuo de análisis y seguimiento en la finca para evaluar la evolución de las poblaciones de fauna auxiliar. Los técnicos de Citoliva realizan las siguientes tareas:

La gerente de Citoliva, María Dolores Jiménez, ha explicado el enfoque adoptado: «No se trata de eliminar tratamientos de golpe, sino de reducir su dependencia y hacer el sistema más inteligente».

Hormigas, crisopas y otros aliados naturales de los olivares

Entre los insectos que desempeñan un papel relevante en el control biológico del olivar destacan varias especies presentes de forma natural en los ecosistemas agrícolas. Uno de los ejemplos más estudiados es la hormiga Tapinoma nigerrimum, cuya actividad depredadora resulta eficaz contra larvas de diferentes plagas del olivo.

Investigaciones realizadas en Andalucía han demostrado que estas hormigas pueden reducir de forma significativa las poblaciones de insectos dañinos.

También desempeñan un papel importante otros depredadores, detallados a continuación:

El funcionamiento del sistema depende en gran parte del entorno del cultivo. La presencia de cubiertas vegetales, flores silvestres o zonas de vegetación natural facilita refugio y alimento para estos insectos beneficiosos.

El objetivo de este proyecto jienense: menos pesticidas y más equilibrio

Uno de los objetivos principales del proyecto es reducir el uso de insecticidas en el cultivo. Según las estimaciones asociadas a este tipo de estrategias, la aplicación de control biológico puede disminuir hasta un 50% los tratamientos fitosanitarios.

Este cambio tiene varias consecuencias en el manejo del olivar:

Además, el seguimiento científico permite ajustar las decisiones agronómicas a las condiciones reales de cada campaña. En este sentido, los datos recogidos en campo se traducen en recomendaciones prácticas para el agricultor.

Por último, cabe resaltar que el proyecto también refleja una tendencia creciente dentro del sector oleícola español: integrar la biodiversidad como herramienta productiva. La agricultura andaluza, que concentra una parte importante del olivar español y produce cerca de un tercio del aceite de oliva mundial, se ha convertido en un escenario clave para este tipo de experiencias.