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Los investigadores alertan: el calor altera el comportamiento de las abejas y podría reducir la polinización

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Las abejas ocupan un papel esencial en la polinización y en la seguridad alimentaria. En los últimos años, distintos estudios científicos han puesto de relieve que el aumento de las temperaturas está modificando de forma significativa su conducta.

Los expertos advierten de que el calor extremo no solo afecta a la producción de miel, sino que podría reducir la capacidad polinizadora de estos insectos, con implicaciones directas para la agricultura y la biodiversidad.

El calor y el cambio climático alteran el comportamiento de las abejas

Las abejas melíferas son especialmente sensibles a las variaciones térmicas. Diversas investigaciones señalan que el aumento sostenido de la temperatura modifica sus patrones de actividad diaria.

Cuando se registran episodios de calor intenso, las abejas reducen sus salidas para recolectar néctar y polen, lo que limita su función como polinizadoras.

Según la información recogida por Difusión Empresarial, el calor excesivo provoca desorientación y estrés térmico, afectando a la comunicación dentro de la colmena. Este fenómeno altera la precisión con la que las abejas indican la ubicación de las flores, reduciendo la eficiencia colectiva del enjambre.

El impacto del calor en la polinización y en la producción de alimentos

La polinización es uno de los servicios ecosistémicos más relevantes que ofrecen las abejas. Sin embargo, los científicos advierten de que el calor extremo puede comprometer seriamente este proceso.

Tal y como explica Agroempresario, cuando las temperaturas superan determinados umbrales, las abejas priorizan la refrigeración de la colmena frente a la búsqueda de alimento.

Esta modificación del comportamiento tiene consecuencias directas sobre los cultivos que dependen de la polinización animal. Una menor actividad polinizadora puede traducirse en descensos de rendimiento agrícola y en una reducción de la calidad de frutas y semillas.

Menor producción de miel por el aumento de las temperaturas

El incremento del calor también afecta a la producción de miel. De acuerdo con el análisis de Miel de Vallis Longa, el cambio climático altera los ciclos de floración y reduce la disponibilidad de recursos naturales.

A esto se suma que las colmenas deben invertir más energía en mantener una temperatura interna adecuada, lo que disminuye la cantidad de miel almacenada.

Además, el calor modifica la organización interna del enjambre. Las abejas obreras asumen tareas relacionadas con la ventilación y el transporte de agua, relegando la recolección de néctar a un segundo plano. Aunque este ajuste es clave para la supervivencia inmediata, tiene efectos negativos en la productividad a medio plazo.

Alertan sobre el futuro de las abejas y la biodiversidad

El aumento de olas de calor y la pérdida de hábitats florales reducen su esperanza de vida y debilitan las colonias. Los investigadores subrayan que estos factores podrían provocar una disminución progresiva de la polinización a escala global.

Este escenario plantea un riesgo claro para la biodiversidad vegetal y para la estabilidad de los ecosistemas. Menos abejas y menor actividad polinizadora implican una menor reproducción de plantas silvestres y cultivadas.

El comportamiento alterado de las abejas se ha convertido en un indicador del impacto real del calentamiento global. Frenar el aumento de las temperaturas y promover prácticas agrícolas sostenibles resulta fundamental para proteger a estos polinizadores.