¿Cómo ha evolucionado la naturaleza en Asia?
La evolución de la naturaleza en Asia es consecuencia de su elevado número de densidad poblacional. Aquí te contamos un poco más sobre el tema.
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El continente asiático es, en la actualidad, el más grande y poblado de nuestro planeta. Más allá de su cultura milenaria y enorme potencial productivo, la naturaleza en Asia merece una mención aparte. Sus paisajes deslumbrantes que impulsan el turismo son también el hogar de una riquísima biodiversidad. Para tener una idea, solo en China se estima que conviven casi 600 ecosistemas, entre los cuales encontramos bosques, estepas, desiertos, praderas, sabanas, tundras alpinas, pantanales, etc. No obstante, el crecimiento económico de la región la supuesto un grave impacto ambiental, siendo hoy una de las más afectadas por la contaminación.
Desarrollo económico y naturaleza en Asia
La enorme biodiversidad hace que Asia sea uno de los continentes con mayor disponibilidad de recursos naturales y bienes ambientales. Y si hoy la región se posiciona en la vanguardia de la industria tecnológica, en gran medida, ello se debe a la apropiación y uso de las riquezas de sus ecosistemas.
La industrialización, el boom tecnológico, el crecimiento de las ciudades y el desarrollo económico, intelectual e industrial de los países asiáticos, no habrían sido posibles sin la explotación de dichos bienes y recursos. Sin embargo, las prácticas de explotación indiscriminada, combinadas a la ausencia de una correcta gestión de residuos, han dejado un rastro de devastación ambiental.
Por ello, sería imposible hablar de la evolución de la naturaleza en Asia sin considerar la intervención humana. O mejor dicho, el impacto del avance del hombre (y sus actividades productivas) sobre los hábitats naturales.
El acelerado crecimiento industrial y sus repercusiones ambientales
En los últimos 50 años, muchos países asiáticos (con China a la cabeza) han experimentado un fuertísimo desarrollo industrial y económico. El ritmo acelerado de esta transformación ha impulsado la apertura de numerosas fábricas y plantas industriales de gran porte. Lógicamente, se hizo necesario incrementar el suministro de energía, por lo que se inauguraron nuevas centrales eléctricas.
Por un lado, ello ha aumentado la demanda de recursos energéticos, impulsando las prácticas de explotación masiva. Por otro, la intensa combustión del carbón ha producido un grave y rápido incremento de las emisiones de gases contaminantes.
Sin mencionar que, con el crecimiento de las ciudades y del poder económico de los ciudadanos, los coches se multiplicaron por las calles asiáticas. Lo que también ha contribuido para el agravamiento de las emisiones de GEI en la atmósfera.
La contaminación en Asia es hoy una de las más alarmantes del planeta
Actualmente, Asia es el continente más afectado por la contaminación del aire, principalmente en la región del Pacífico. De hecho, al menos 20 de las ciudades con mayores niveles de polución en el mundo se encuentran allí. Y se calcula que los niveles de contaminación del aire en las ciudades chinas llega a ser hasta 100 veces superiores a los límites establecidos por la OMS.
Gran parte de la población asiática (sobre todo, las personas con menos recursos) está desarrollando enfermedades respiratorias crónicas. Además, se registran índices crecientes de cáncer y muertes prematuras, que están asociados a la exposición constante al aire contaminado.
El suelo y las aguas también han sufrido las consecuencias del daño ambiental. La intensificación de la agricultura y la expansión de la actividad industrial, sin una gestión apropiada de sus residuos, han conllevado al lanzamiento de agentes contaminantes (entre ellos, sustancias químicas peligrosas y metales pesados) en los ecosistemas. Principalmente en ríos, mares y arroyos.
Este problema es agravado por el deficiente sistema de tratamiento de aguas residuales. Se calcula que 80% de las aguas efluentes se vierte en arroyos, y alrededor de 1.7 mil millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de higiene. En consecuencia, son más vulnerables a padecer enfermedades como cólera, fiebre tifoidea, infecciones intestinales, entre otros.
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