Mascotas
Estudio argentino

Los expertos piden no llevar a los perros sueltos en el campo: un estudio dice que amenazan la fauna silvestre

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Los expertos piden no llevar a los perros sueltos cuando se visita el campo. Un estudio argentino reciente confirma que la presencia de canes sin supervisión supone un peligro real, ya que amenazan la supervivencia de la fauna silvestre en diversas regiones.

Esta problemática va más allá de molestar a los animales locales. Los datos evidencian que el impacto sobre la biodiversidad es profundo y afecta a decenas de especies nativas que ven alterado su hábitat por la incursión de mascotas sin control.

¿Por qué los perros libres suponen un peligro para el entorno?

El equipo de Investigaciones en Biología de la Conservación del INIBIOMA confirma que llevar a los perros sueltos en el campo tiene efectos directos y nocivos contra la fauna silvestre, ya que amenazan a más de ochenta especies diferentes. Según los datos del análisis, la presencia de perros sin control humano afecta en todas las ecorregiones estudiadas, lo que demuestra la magnitud territorial del conflicto.

El trabajo, publicado en la revista Biological Conservation, cuenta con la dirección de las investigadoras Lucía Zamora, Agustina di Virgilio y el investigador Sergio Lambertucci. Los resultados de la encuesta que realizado dieron que el 68 % de los participantes vio alguna vez a perros atacar animales salvajes. Además, el 7 %  de las especies perjudicadas se encuentran ya en peligro de extinción, como es el caso del huemul, el pudú, la taruca, los pingüinos o los flamencos.

Los autores del estudio aclaran que la amenaza real podría ser mucho mayor de lo que reflejan las cifras. Se estima que apenas el 30 % de las interacciones entre el perro y la fauna llegan a ser observadas por las personas, por lo que la mayoría de los incidentes ocurren sin testigos.

¿Cuál es el impacto de los perros sueltos en el campo?

El daño que provocan los perros no se limita únicamente al ataque físico o la depredación. El ladrido y el olor generan miedo y estrés en la fauna silvestre, lo que provoca que los animales nativos abandonen sus hábitats. Al obedecer a su instinto, los perros persiguen y matan tanto a carnívoros silvestres como a sus presas habituales.

Además, existe la transmisión de enfermedades. Los perros sueltos que carecen de los cuidados veterinarios adecuados actúan como vectores de patologías. Algunas son zoonóticas, es decir, afectan también al ser humano, como la rabia, la leptospirosis, la hidatidosis y diversos parásitos gastrointestinales. Otras dolencias, como el parvovirus y el distemper, impactan directamente en la salud de la fauna local.

¿Qué ocurre en las áreas protegidas con los perros sueltos?

La problemática se intensifica en las zonas donde los asentamientos humanos colindan con espacios de alto valor ecológico. Aunque la normativa de las áreas naturales protegidas suele prohibir el ingreso de perros (salvo lazarillos), la realidad muestra un cumplimiento laxo de esta regla.

El estudio argentino indicó que en el 75 % de las 240 áreas protegidas visitadas por los encuestados se detectaron perros sin supervisión. Asimismo, el 62 % de las personas presenció eventos de caza o persecución. Dichos resultados apuntan a que el problema está extendido incluso en los lugares diseñados para la conservación estricta de las especies.

¿Cuál es la solución a la amenaza de los perros sueltos?

«En este estudio encontramos que el 60% de los argentinos tienen al menos un perro y muchos de ellos circulan libremente en algún momento del día», dice Lucía Zamora, becaria posdoctoral del CONICET en el INIBIOMA.

Un perro suelto puede recorrer hasta 30 kilómetros diarios, lo que amplifica su radio de impacto. La especialista insiste en que la primera acción para mitigar el daño es la tenencia responsable.

Zamora explica que esto implica «vacunar y desparasitar regularmente; esterilizar para disminuir el número de crías; mantener al animal doméstico dentro del terreno o casa y si se los saca a pasear, hacerlo con correa, en sitios permitidos y recoger los excrementos».

Asimismo, resulta vital evitar que los animales circulen sin control, ya que los perros sueltos pueden unirse a jaurías asilvestradas ya establecidas.