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Cómo es el gato Van turco

Entre las diferentes razas de gatos, podemos destacar el gato van turco. ¿Cuáles son sus características principales? Aquí te contamos cómo es este felino.

El gato Van turco puede calificarse como un ejemplar de mininos atípico. A diferencia de la mayoría de los mininos, ellos no tienen ningún problema con el agua. Por el contrario, disfrutan de los baños y son excelentes nadadores. Gracias a esta característica, además de sus inconfundibles rasgos físicos y una personalidad encantadora, hoy por hoy es una de las razas más apreciadas y buscadas.

Estos gatos son originarios de la cuenca del lago Van, de Turquía. Una región inhóspita, con climas extremos durante todo el año. No hay términos medios: la primavera y el verano son sumamente cálidos, mientras que en otoño e invierno el descenso de las temperaturas es muy marcado. Superando la barrera de los 0 grados con bastante frecuencia.

El hecho de crecer dentro de estos ambientes hostiles les ha conferido a estos pequeños mamíferos una fortaleza única. Son el vivo ejemplo de lo que se refería Charles Darwin dentro de su Teoría de la Evolución y cómo las especies con mayor poder de adaptación son las que consiguen salir adelante.

Características generales

El pelaje del gato Van turco es único. Durante los meses fríos es sumamente espeso, aunque sin llegar a requerir de una doble capa para mantener la temperatura corporal. Mientras que los otros seis meses del año pierde de manera natural la mitad de su volumen, lo que le permite mantenerse fresco. Siempre mantiene su cola de anillo en tonalidades marrones, que hacia su punta presenta una apariencia de cepillo de botellas.

El cuerpo de los gatos van turco, con la excepción de la cabeza y su ya comentada cola, es de color blanco. De orejas grandes y de musculatura fuerte y muy bien definida. Las patas traseras son ligeramente más largas que las extremidades delanteras. El peso de las hembras varía entre los cinco y los seis kilogramos, mientras que los machos alcanzan hasta los 7 Kg.

Otro de sus rasgos característicos es el color de sus ojos, que pueden ser azules o ámbar. Los más llamativos son los que presentan heterocromía, una combinación de ambas tonalidades.

El gato Van turco como mascota

Desde que fue llevado a Inglaterra a mitad del siglo XX, el gato Van turco comenzó una exitosa vida como animal de compañía. Su adaptación a la vida doméstica se realizó sin traumas y de forma natural. Estos ejemplares son dueños de un carácter fuerte, les gusta imponerse. Aunque esto no es más que una ‘carcasa’. En general son mascotas bastante amigables, que disfrutan enormemente de los juegos y de la compañía de sus dueños. Tanto que son propensos a sufrir cuadros depresivos si pasan mucho tiempo solos.

No se conoce de alguna condición genética que haga vulnerables a los gatos van turco a desarrollar enfermedades graves. Sin embargo, los controles veterinarios anuales, así como cumplir con el cronograma de vacunas, son requisitos insalvables para sus dueños. Especial atención merece su pelaje, el cual para evitar enredos debe peinarse a diario. Y dada su predisposición a disfrutar del agua, a este gato se le puede bañar una vez a la semana.