Investigación
Los prostíbulos del suegro de Sánchez

El mayor puticlub gay del suegro de Sánchez se convirtió en foco de suciedad y refugio para un sintecho

MUFACE ha tapiado la entrada donde se había instalado un sintecho, tal como desvela OKDIARIO

El local de Muface, el organismo del Gobierno de España que gestiona la asistencia sanitaria y social para funcionarios estatales, en la calle San Bernardo número 38, donde operó la Sauna Adán del suegro de Pedro Sánchez, acabó como escenario de insalubridad total y como refugio de un sintecho mientras la familia de Begoña Gómez siguió controlando el edificio.

Tal como atestiguan nuevos vídeos de OKDIARIO, el local del Estado donde el suegro de Pedro Sánchez, Sabiniano Gómez Serrano, instaló su mayor prostíbulo gay acumuló suciedad y desperfectos hasta que MUFACE ha tenido que tapiar la puerta de acceso principal que se sitúa a escasos metros de la entrada al Ministerio de Justicia que dirige Félix Bolaños.

En los últimos meses, un sintecho habilitó la entrada a la antigua sauna-prostíbulo con un camastro de cartones, sábanas y una tela a modo de puerta. Se trata de un espacio mínimo de menos de dos metros cuadrados, pero que servía a un indigente como refugio junto a contenedores de basura que acumulan bolsas y bolsas de desperdicios con el mal olor que acarrea.

El inmueble, propiedad de la Mutualidad General de Funcionarios del Estado (Muface), sigue siendo el epicentro de una trama que mezcla durante décadas negocios de prostitución, dinero negro y una gestión del patrimonio público que ha beneficiado de forma recurrente a la familia política del hoy presidente del Gobierno desde los años 80.

El local en cuestión se encuentra en la planta baja y el sótano del número 38 de la calle San Bernardo, a escasos metros también de la Gran Vía de Madrid. Sus 344 metros cuadrados de superficie construida —según la ficha del Catastro, organismo adscrito al Ministerio de Hacienda— tienen una calificación oficial de uso «deportivo».

Bajo esa cobertura administrativa, la familia Gómez operó durante años la conocida como Sauna Adán, que según testimonios directos recabados por OKDIARIO era un prostíbulo con trabajadores sexuales, principalmente latinoamericanos sin documentación legal, que debían compartir sus ingresos con la casa. También había menores de edad.

Prostitución y dinero negro

Las revelaciones sobre el funcionamiento interno del local apuntan a un modelo de negocio deliberadamente opaco. «Estoy seguro de que eso ha dado mucho lucro, y desde luego mucho lucro en dinero negro», declaró a OKDIARIO una fuente directa identificada como Álex D.

El sistema de cobro era doble: comisión sobre los servicios más el alquiler de las cabinas. El horario rozaba las 24 horas, la clientela incluía políticos, empresarios y artistas, y las tarifas de entrada oscilaban entre los 12 y los 20 euros.

Durante su última visita, hace aproximadamente cinco años, ese testigo descubrió cámaras ocultas instaladas de forma ilegal en las instalaciones.

Cuando le sustrajeron dinero de su taquilla cerrada, la mera amenaza de avisar a la Policía bastó para que se lo devolvieran de inmediato, lo que, en palabras del propio testigo, evidenciaba «la consciencia de los responsables sobre la ilegalidad de sus prácticas».

La sauna cerró poco antes de la pandemia de la Covid-19. Sin embargo, según documentación oficial de Muface a la que ha tenido acceso OKDIARIO, la familia de Begoña Gómez ha mantenido el contrato de arrendamiento hasta entrado el año 2022, cuatro años después de que Pedro Sánchez llegara a La Moncloa. El contrato no fue rescindido por la Administración, sino que se extinguió por «desistimiento del arrendatario».

Un edificio casi familiar

La historia de este local no se puede entender de forma aislada. El inmueble completo de San Bernardo 38 perteneció en su totalidad a Muface, organismo que depende orgánicamente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, cuyo titular es Óscar López, también líder del PSOE de Madrid. Queda por ver qué va a hacer MUFACE con ese local una vez que se ha tapiado. Además de correr con los gastos de seguro y conserjería, la entidad estatal podría invertir en habilitar viviendas ante la escasez de inmuebles en el mercado actual.

Pero a lo largo de los años, distintas plantas del edificio han ido pasando, mediante arrendamientos ventajosos o ventas, a manos de miembros de la familia Gómez o de sociedades vinculadas a ella.

La planta baja y el primer piso fueron alquilados a Sabiniano Gómez y a su hermano Enrique Francisco Gómez a través de la sociedad San Bernardo 36 S.L. desde 1989.

En 2005, Muface vendió, según documentos oficiales en poder de OKDIARIO, la segunda planta a la empresa Comercial Férrica SA; al año siguiente, en 2006, esa planta fue adquirida por el propio Enrique Francisco Gómez, tío de Begoña Gómez.

El ático —unos 139 metros cuadrados con terraza— fue arrendado a Sabiniano Gómez y su familia desde 1986 y ha funcionado posteriormente como alojamiento turístico bajo el nombre comercial de San Bernardo Rooms. La quinta planta acabó en el patrimonio de Miguel Ángel Gómez, hermano de Begoña. Supuestamente, también ha albergado oficinas de una productora audiovisual. En conjunto, desde finales de los años ochenta, la familia Gómez ha controlado directa o indirectamente una parte sustancial del edificio estatal.

Imágenes interiores de San Bernardo Rooms.

Una parte de las plantas superiores ha sido administrada por la familia de Begoña Gómez para subarrendar esos inmuebles a terceros, sin que el organismo público haya adoptado medida alguna al respecto.

Antecedentes judiciales

El historial del entramado empresarial de los Gómez no carece de precedentes. El Tribunal Supremo ya sentenció en 2001 que en la Sauna Princesa —local insignia de la familia en la calle Mártires de Alcalá— «se ejercía la prostitución» y que el establecimiento «estaba acondicionado para el desarrollo de actividades de prostitución».

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ratificó que «se realizaba una actividad de prostitución en las habitaciones del piso de arriba del propio local». La Sauna Princesa acumuló al menos 27 denuncias y 9 inspecciones policiales.

En 2001, la familia intentó instalar máquinas tragaperras en la Sauna Adán de San Bernardo 38. El Ayuntamiento de Madrid denegó la solicitud al constatar que el local contaba únicamente con «licencia de apertura para ejercer la actividad de Gimnasio-Sauna con bar» y que «la actividad de sauna no está contemplada en el Catálogo» de espectáculos públicos. El expediente fue archivado definitivamente el 15 de marzo de 2002.

Mientras tanto, el Gobierno ha emprendido un repentino lavado de imagen del inmueble: el letrero luminoso «Sauna» ha sido eliminado de la fachada, la entrada ha sido tapiada y los operarios han enlucido con yeso la fachada hasta dejarla, en apariencia, impoluta.

El mismo celo con el que se borra la huella visible del negocio contrasta, sin embargo, con la indolencia administrativa que durante décadas permitió que un local del Estado calificado para «usos deportivos» funcionara como el mayor lupanar gay de la familia política del presidente del Gobierno, y que, una vez clausurado, se convirtiera en el turgente escenario de abandono que hoy muestran las imágenes: un hombre sin techo, cuatro cartones y una sábana como toda herencia de años de privilegios.