Investigación

Matas quiere reducir su pena con un palacete fruto de la corrupción

La documentación que ha aportado el expresidente balear Jaume Matas para entregar a la justicia la mitad de su palacete de 1850 deja muchos puntos oscuros. La primera duda es hasta qué punto repara realmente el daño causado ya que entrega la mitad de una vivienda que está hipotecada y que le ha sido embargada dos veces. Además, ahora sí reconoce que la finca valía 2,4 millones cuando la compró sólo por 900.000 euros.

La fiscalía sospechó entonces que la diferencia fue una mordida y, aunque sostuvo tal horquilla de precios, otros expertos inmobiliarios llegaron, incluso, a cifrar su valor entre los cuatro y los cinco millones, contando el dinero invertido en las reformas efectuadas por Matas entre 2003 y 2004. Un desembolso difícil de justificar con un sueldo de 70.000 euros anuales.

Los papeles entregados por los letrados apuntan a que sólo debe 484.552 euros de la hipoteca que pesaba sobre su palacete de 657 metros cuadrados. Pero no aclara si es la parte que debe él en solitario o junto con su mujer, que es propietaria de la mitad de la vivienda. Tampoco aclara cuánto adeuda en concepto de intereses, ya que Matas se ha declarado insolvente en los últimos años para justificar el impago de las deudas motivadas por la fianza de tres millones que constituyó en 2010.

El exministro logró in extremis que el Banco de Valencia suspendiese en 2012 la subasta del inmueble con un precio de salida de 1,6 millones de euros. Con posterioridad, el juez instructor del caso Nóos le embargó la mitad de dicho palacete el pasado mes de mayo.

El informe del letrado de Matas no aclara si Matas saldó todas sus deudas con el Banco de Valencia ya que, de otro modo, sería aspirante a su propiedad; debe aclararse también qué dinero debe al banco que le concedió el crédito por más de 800.000 euros sobre esta finca.

Los juristas de la causa no ven ninguna rentabilidad para la justicia en el hecho de que Matas done la mitad de un palacete ya que para disfrutarlo entero se deben producir dos subastas. Una, para lograr su mitad; la otra, para intentar forzar la venta de la mitad del palacete que controla su esposa.

“Si Matas quería resarcir a la justicia y no buscar un mero gesto, debería haber vendido el 100% del palacete y haber entregado la mitad del beneficio de la venta”, explican letrados del proceso. Pero con esta última acción, Matas deja al desnudo las características de la compraventa: él pagó «sólo» 900.000 euros y, ahora, lo ofrece al valor que le dio Hacienda: 2,4 millones de euros.

El fiscal acusó a Matas de haber recibido «1,5 millones de cohecho en especie» por la venta de esta finca, realizada por una sociedad participada por el abogado Juan Buades y Giuseppe Violante, dos personas que recibieron contratos del gobierno balear bajo mandato de Matas.