Investigación
'CASO JULIO IGLESIAS'

Una de las empleadas “explotadas laboralmente” por Julio Iglesias: “Ya quisiera yo quedarme trabajando aquí en Málaga 🤭”

El montaje de 'eldiario.es' se desmorona mensaje a mensaje, contradicción a contradicción

  • Irene Tabera
  • Madrid (1996). Periodista de Investigación y Tribunales. Colaboradora TV en Telecinco. Antes en Mediaset Italia, Atresmedia y Moncloa. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Televisión en la Universidad Católica de Milán. Contacto: irene.tabera@okdiario.com

Un mensaje de WhatsApp al que ha tenido acceso en exclusiva OKDIARIO revela que «Carolina» —la ex empleada que el medio de Ignacio Escolar presenta como víctima de «explotación laboral»— le suplicaba a la gobernanta de la espectacular casa del cantante en Málaga que la dejara quedarse trabajando allí: «Por supuesto que no, ya quisiera yo quedarme trabajando aquí 🤔».

En la conversación, fechada el 9 de agosto de 2021, la gobernanta pregunta a «Carolina»: «¿Y cuándo nos vamos señorita?». Cuando la gobernanta le devuelve la pregunta, «Carolina» es clara: «Por supuesto que no, ya quisiera yo quedarme trabajando aquí 🤔». Días antes, el 9 de agosto, cuando la gobernanta le pregunta «El trabajo y la casa que tal?», «Carolina» responde con entusiasmo: «Si todo bien con eso, al principio fue difícil pero ya va todo bien, por lo menos ya una logró adaptarse al horario y al trabajo y todo eso». A lo que la gobernanta le responde con un emoticono de complicidad: «Me alegro 🤭».

«Carolina» (nombre ficticio) es una de las empleadas cuyo caso utilizó eldiario.es para acusar a Julio Iglesias de traer trabajadoras a España «sin visado de trabajo». Según el reportaje del diario de Escolar, la ex empleada habría sido trasladada desde República Dominicana a la finca del cantante en Málaga en verano de 2021 con un visado de turista tipo C, no laboral.

El medio presentó este caso como prueba de «irregularidades administrativas» y llegó a provocar que el Ministerio de Asuntos Exteriores abriera una inspección de oficio sobre los visados tramitados por el consulado en Santo Domingo. Sin embargo, los mensajes de WhatsApp ahora revelan que esa misma empleada que supuestamente era «explotada» sin papeles rogaba quedarse trabajando en la casa de Julio Iglesias.

Un relato con contradicciones

El relato de «Carolina» a eldiario.es está plagado de contradicciones internas. Dice que le prometieron aumentar su salario a 40.000 pesos (575 euros), pero que «nunca se materializó», aunque reconoce que le daban 200 euros extra al mes para gastos personales, además de alojamiento y manutención incluidos.

Afirma que sentía «encierro» y que sólo pudo salir «una sola vez» a un centro comercial en España, pero en sus mensajes no expresa ninguna queja al respecto cuando tiene oportunidad de hacerlo. Asegura que tuvo que inventarse un embarazo para poder marcharse «para evitar que le insistieran en quedarse», pero sus propios mensajes demuestran que era ella quien quería quedarse. Y describe un ambiente de terror con cámaras vigilándolo todo y advertencias de que «escuchaban todo», pero mantuvo con la gobernanta conversaciones distendidas por WhatsApp con emoticonos y expresiones de satisfacción.

La mentira del embarazo inventado

En el artículo de eldiario.es, «Carolina» asegura: «La única forma que encontré de renunciar fue diciéndoles que creía que estaba embarazada», algo que reconoce que no era cierto. Según su versión, necesitaba esa excusa «para evitar que le insistieran en que debía quedarse».

Sin embargo, los mensajes de WhatsApp demuestran que nadie tuvo que insistirle para que se quedara. Era ella quien quería permanecer en la casa de Julio Iglesias en Málaga. «Ya quisiera yo quedarme trabajando aquí», escribió apenas unos días antes de supuestamente inventarse el embarazo para poder escapar de su terrible situación.

«Al principio fue difícil pero ya va todo bien»

Lejos de la imagen de empleada aterrorizada y explotada que eldiario.es construye en su reportaje, los mensajes muestran a una trabajadora que reconoce que hubo una adaptación inicial —»al principio fue difícil»— pero que rápidamente se sintió cómoda: «Si todo bien con eso, al principio fue difícil pero ya va todo bien, por lo menos ya una logró adaptarse al horario y al trabajo y todo eso».

La conversación transcurre con normalidad, incluso con emoticonos que expresan alegría, satisfacción y complicidad. No hay rastro del supuesto ambiente de terror, encierro y explotación que describe en su entrevista con eldiario.es cinco años después.

Las jornadas «extenuantes» que quería continuar

eldiario.es presenta a «Carolina» describiendo «jornadas extenuantes» de «catorce horas», sin contrato, sin días libres, trabajando «de ocho de la mañana hasta las diez u once de la noche, todos los días», con «un solo día de descanso» durante toda su estancia en España. Sin embargo, cuando la gobernanta le pregunta si quiere marcharse, su respuesta es inequívoca: quiere quedarse. Si las condiciones eran tan terribles como describe, ¿por qué expresaba su deseo de continuar?