Internacional

A tres días de unas elecciones clave: el paralelismo del atentado en París con el 11M

El ataque yihadista de este 20 de abril en París guarda un trágico paralelismo con el que sufrió Madrid hace ya más de 13 años.

La horrible cifra de 192 muertos que dejaron los atentados contra los trenes de Cercanías en la capital de España no es comparable con el balance de este día en la francesa, pero ambos ataques islamistas coinciden en su intención o, al menos, en su efecto más inmediato: los dos se produjeron a la misma distancia de unas elecciones clave en ambos países.

Tres días antes de las generales españolas

Cuando el 11 de marzo de 2004 varios terroristas de origen magrebí —integrados supuestamente en Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI)— perpetraron su ataque con 10 mochilas bomba en cuatro trenes diferentes que se dirigían a Madrid un jueves de finales de invierno, su intención principal era causar la mayor matanza posible.

Pero existe la conclusión socialmente aceptada de que había un objetivo añadido: provocar un cambio de gobierno en España, que tres días después debía decidir en las urnas si dar continuidad al PP, con Mariano Rajoy sucediendo al presidente saliente, José María Aznar, o darle su confianza a un bisoño José Luis Rodríguez Zapatero, líder sorpresivo del PSOE desde hacía dos años.

Estado en que quedaron los trenes en el 11-M.

Es más, la investigación policial del atentado concluyó que el islamismo internacional utilizó España como banco de pruebas para calibrar su capacidad de influencia en suelo extranjero en su incipiente guerra con Occidente.

Según el informe policial con fecha de 3 de julio de 2006 remitido al juez Juan del Olmo, instructor del caso en la Audiencia Nacional, los ejecutores del atentado múltiple se inspiraron en un documento de una web de corte yihadista, Global Islamic Media, que planteaba en el caso español una serie de objetivos estratégicos: provocar un cambio de gobierno; lograr la retirada del Ejército español de Irak y, con ello, un desequilibrio en la alianza de países que patrocinaron o participaron en la invasión del país un año antes; y, finalmente, el aislamiento de las tropas estadounidenses.

Zapatero ordena el regreso inmediato de las tropas de Irak en la Moncloa.

La bronca instalada en España a cuenta del apoyo del Gobierno Aznar al estadounidense en su decisión de intervenir en Irak y derrocar a Sadam Husein, con la excusa de las nunca halladas armas de destrucción masiva, permitía a los terroristas vislumbrar una oportunidad real: un ataque masivo como el que iban a perpetrar el 11M podría empujar a los indecisos a apostar por el candidato socialista que, efectivamente, había prometido sacar a los militares españoles de suelo iraquí.

De hecho, la primera decisión de Zapatero en la Moncloa, el 19 de abril de 2004, y sin haber pasado más de una noche entre sus muros, fue precisamente ésa.

Tres días antes de las presidenciales francesas

En Francia, este 23 de abril se celebra la primera vuelta de las presidenciales que, aunque lejanamente, más opciones le dan a la ultraderechista Marine Le Pen para alzarse con la victoria. Y si algo buscan los terroristas del autodenominado Estado Islámico —que ya ha reivindicado como propio el ataque de este jueves en parís— es romper la unidad de acción de Occidente, hasta ahora indiscutiblemente aliado en estrategia y táctica en su combate al ISIS y otros terrorismos yihadistas.

Los Campos elíseos tomados por la policía, con el Arco del Triunfo al fondo, tras el atentado en París. (AFP)

¿Quién ha prometido romper la Unión Europea y cerrar las fronteras de Francia en caso de ganar la contienda electoral? La líder del Frente Nacional, que heredó de su padre Jean-marie Le Pen un partido ultraderechista y basado en un principio único: Francia lo primero.

Ella ha moderado algunas de las formas con las que se presenta al electorado, incluso ha expulsado a su progenitor por negar la existencia o la «inconveniencia» de las cámaras de gas con las que Hitler asesinó a más de seis millones de judíos durante su régimen… pero los postulados son los mismos: xenofobia sin vergüenza, racismo de palabra y obra y, sobre todo, nacionalismo francés acérrimo. Lo que se traduce en sacar a Francia de la UE, nacionalizar industrias y cerrar las fronteras a la inmigración, también a la europea, porque «Francia es para los franceses».

Marine Le Pen (Foto: GETTY).

Los sondeos llevan dos años mostrando el favoritismo de Le Pen en la primera vuelta, que no ha bajado del 25% de los apoyos en ningún momento. Es cierto que en una Francia menos convulsa, el candidato que la acompañara al segundo turno acumularía los votos del resto de demócratas para evitar la llegada al Elíseo de las políticas ultras del Frente Nacional. Pero en esta ocasión, los terroristas islamistas han visto una oportunidad real y creíble: hay un empate técnico entre cuatro aspirantes: Le Pen, el conservador Fillon, el ‘socioliberal’ Macron y el neocomunista Mélenchon. Y todo puede pasar.

Precisamente, que llegara el socio francés de Podemos a la segunda vuelta contra Le Pen crearía el escenario ideal para los yihadistas. Francia se vería obligada a elegir entre dos extremos y la victoria de Le Pen estaría mucho más cerca, ya que sus votantes están muy movilizados y los analistas coinciden en que muy pocos electores de Macron o Fillon serían capaces de introducir la papeleta de un radical de izquierdas sólo para evitar la llegada de una radical de derechas a la Presidencia de la V República Francesa.