Internacional
MUERE BENEDICTO XVI

El mensaje de Benedicto XVI en su testamento espiritual: «Manténganse firmes en la fe»

El testamento espiritual del Papa Benedicto XVI, fallecido el 31 de diciembre a los 95 años, ha salido a la luz. En él, el sumo pontífice quiso pedir perdón «de todo corazón» a todas aquellas personas a las que hubiera podido hacer daño e instó a la ciudadanía a mantenerse «firme en la fe» y no dejarse «confundir».

Así se recoge en el documento difundido por el Vaticano horas después de la muerte de Joseph Ratzinger. «Manténganse firmes en la fe. No se dejen confundir. A menudo, parece como si la ciencia -las ciencias naturales, por un lado, y la investigación histórica (especialmente la exégesis de la Sagrada Escritura), por otro- fuera capaz de ofrecer resultados irrefutables en desacuerdo con la fe católica. He vivido las transformaciones de las ciencias naturales desde hace mucho tiempo, y he visto cómo, por el contrario, las aparentes certezas contra la fe se han desvanecido, demostrando no ser ciencia, sino interpretaciones filosóficas que sólo parecen ser competencia de la ciencia», se recoge en la misiva.

Asimismo, el documento -que data de 2006- relata cómo desde hace sesenta años acompaña el camino de la teología, especialmente de las ciencias bíblicas, y con la sucesión de las diferentes generaciones, ha visto «derrumbarse» tesis que parecían inamovibles y resultar meras hipótesis. «He visto y veo cómo de la confusión de hipótesis ha surgido y vuelve a surgir lo razonable de la fe. Jesucristo es verdaderamente el camino, la verdad y la vida, y la Iglesia, con todas sus insuficiencias, es verdaderamente su cuerpo», recalca.

En la misma línea, aseguró que rezó para su tierra siga siendo tierra de fe y ruega a sus compatriotas que no se dejen apartar de la fe. Además, quiso pedir perdón «de todo corazón» a todos aquellos a los que ha agraviado de alguna manera para después mostrarse agradecido a Dios, a sus padres y a sus hermanos.

«Ante todo, doy gracias a Dios mismo, dador de todo bien, que me ha dado la vida y me ha guiado en diversos momentos de confusión; siempre me ha levantado cuando empezaba a resbalar y siempre me ha devuelto la luz de su semblante. En retrospectiva, veo y comprendo que incluso los tramos oscuros y agotadores de este camino fueron para mi salvación y que fue en ellos donde Él me guió bien», agrega el escrito.

Finalmente, el Papa pidió que recen por él, para que «el Señor, a pesar de todos su pecados y defectos, le reciba en la morada eterna». «A todos los que me han sido confiados, van mis oraciones de todo corazón, día a día», concluye el documento.