El israelí que sobrevivió dos años secuestrado en los túneles de Hamás: «El 7-O no se puede perdonar jamás»
"En cinco minutos estaba en Gaza, sin entender por qué me secuestraron"
El mensaje de esperanza de un rehén liberado: "A pesar de todo, creo que se puede vivir en paz"
Eitan Horn, un ciudadano argentino-israelí nacido y criado en Buenos Aires, eligió el peor fin de semana para visitar a su hermano. Era el 7 de octubre de 2023 y, como hacía habitualmente una o dos veces al mes, viajó al kibutz donde residía su hermano, al sur de Israel. «Vení que es el último fin de semana que la piscina está abierta», le insistió. No había avisos, ni rumores, nada que hiciera presagiar lo que estaba por venir.
El 7 de octubre de 2023, cuando sonaron las alarmas y comenzaron a llover los misiles, Eitan y su hermano se refugiaron en el cuarto de seguridad de la vivienda, un mini búnker que tienen todas las casas en el sur y norte de Israel. «Empezamos a escuchar gritos en árabe, tiros y empiezan a intentar abrir la puerta», recuerda.
Las balas atravesaron la puerta mientras forcejeaban para que los terroristas no lograran entrar. Su hermano soltó la manija. «El intenta taparme para que se los lleven solo a él, lo llevan solo a él», relata. Minutos u horas después —perdió la noción del tiempo— volvieron a entrar y lo tomaron de rehén a él también.
El camino al infierno
Al salir de la casa vio el horror: todas las viviendas ardiendo, terroristas de Hamás, ciudadanos de Gaza robando y llevándose todo lo que encontraban, y cuerpos muertos en el suelo. En apenas cinco minutos, recorriendo un kilómetro y medio, estaba en la Franja de Gaza.
«Me llevan a un hospital. Del hospital vamos directo a los túneles y ahí estoy los dos años en túneles», explica. Ese trayecto lo hicieron en una ambulancia, un detalle que Eitan considera fundamental remarcar: «Me secuestraron y me pusieron en un hospital y me llevaron en una ambulancia. Ahí ya empezamos a ver el uso del Hamás como escudo humano de sus ciudadanos».
738 días de terror
Durante todo el cautiverio, Eitan esperaba ser asesinado en cualquier momento. «No entendía porque me secuestraron. Yo estaba esperando el momento que me hagan arrodillarme y o me corten la cabeza. Porque ellos son un grupo de terroristas, no son un grupo de liberación», afirma con rotundidad.
Estuvo con su hermano desde el segundo mes hasta que este fue liberado, ocho meses antes que él. De los 240 secuestrados, vivían incomunicados, sin saber quiénes estaban vivos y quiénes muertos. «Nos cuidaban y nos mantenían con vida porque valíamos más vivos que muertos para el intercambio. Pero nunca puede ser. Vivíamos con miedo constante porque en cualquier segundo se podía terminar la historia y aparte sufrimos maltrato y violencia física, mental, sexual».
¿Qué le mantuvo vivo durante esos 738 días? «La esperanza de salir. De volver a vivir. De ser una mejor persona. Un mejor hermano. Un mejor tío, un mejor hijo. Y tratar de cambiar esta situación, esta guerra injusta que lo único que trae es muerte y odio».
Un mensaje contra el odio
A pesar de todo lo vivido, Eitan sorprende con su postura: «Yo estoy a favor de una Palestina libre. Que Palestina tenga un país y que tenga un gobierno democrático, no con un grupo terrorista gobierne». Sin embargo, es tajante sobre las posibilidades de paz inmediata: «Después del 7 de octubre, si había un poco de esperanza de poder llegar a una hermandad, a paz, es imposible. Va a tener que pasar muchos años».
El problema, explica, es que Hamás no solo quiere un Estado para Palestina, «sino que quieren la destrucción, la exterminación del pueblo y del Estado de Israel y del pueblo judío. Entonces no podés tratar con él».
Liberado hace apenas tres meses, Eitan sigue en un largo proceso de recuperación y rehabilitación. Lleva en su camiseta la imagen de Billy, el último secuestrado que queda en la Franja de Gaza. «El grupo terrorista Hamás se comprometió a devolver a todos. Y nos lo devuelven. Y hasta que no lo devuelvan, no podemos seguir al paso número dos».
Su mensaje es claro, especialmente para aquellos que en España y otros países han apoyado a Hamás: «Yo creo que realmente cualquier ciudadano del mundo que está a favor de los derechos humanos tendría también que haber estado a favor de que nosotros, los secuestrados por un grupo terrorista, salgamos lo más pronto posible y levantar la bandera en contra de lo que pasó el 7 de octubre».
Y sobre el perdón, no tiene dudas: «Un 7 de octubre no se puede perdonar nunca jamás. Eso no se perdona».
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