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Dimite el primer ministro de Ucrania Yatseniuk, facilitando el futuro para el presidente Poroshenko

Ya el pasado mes de febrero Yatseniuk había superado una moción de confianza en el parlamento ucraniano, pero los escándalos económicos y la falta de consenso político en el país habían causado una retención de una ayuda procedente del Fondo Monetario Internacional por valor de 17.500 millones de dólares. Yatseniuk, auto-denominado “primer ministro kamikaze”, llegó al puesto en 2014, pero su apoyo público ha venido cayendo en picado desde entonces ante la percepción de que su gobierno no estaba mostrándose sólido con los oligarcas.

Su marcha abre el camino a la formación de un nuevo gobierno que pueda impulsar las reformas que están atascadas desde hace tiempo en Ucrania debido a una oposición populista que siempre se ha mostrado en contra de la austeridad recetada por el FMI a cambio de la ayuda financiera.

Volodymyr Grossman se muestra favorable a adoptar las reformas exigidas por el FMI

“He tomado la decisión de dimitir como primer ministro de Ucrania. El martes 12 de abril mi requerimiento será transmitido al parlamento” ha anunciado Yatseniuk en un discurso televisado. Ha añadido que “la crisis política en el país se ha creado artificialmente. El deseo de cambiar a una persona ha cegado a los políticos y paralizado la voluntad política para un cambio real”.

Groysman, probable sucesor

Los partidos del presidente Poroshenko –llamado singularmente ‘Bloque de Poroshenko’ y el futuro ex primer ministro Yatseniuk (Frente Popular) anunciarán un relanzamiento de su coalición a lo largo de la semana que entra. El propio Yatseniuk se refirió a Volodymyr Groysman como el sucesor esperado, siendo este una persona más cercana a la figura de Poroshenko.

En Ucrania es el presidente el primer detentor del poder, por encima del primer ministro. Con un aliado en la cámara “el presidente tendrá más autoridad y más poder en su equipo. Sólo el tiempo dirá si lo utiliza para el bien de Ucrania” aseguró un jurista del Frente Popular en la televisión.

A Groysman se le tiene por un político despierto y persuasivo que ha crecido en confianza como portavoz en el parlamento, un rol para el que se requiere una calmada autoridad en un una cámara en la que cada poco tiempo se originan broncas y peleas entre los diputados. Hasta el momento Groysman siempre se ha mostrado favorable a adoptar las reformas exigidas por el FMI, aunque varios de los parlamentarios de la coalición vienen asegurando que no respetarán las directrices dadas por sus partidos a la hora de votar en este asunto. Según explicó un diario eslovaco el pasado mes Groysman había solicitado a un antiguo ministro de Economía de ese país, Ivan Miklos, hacerse con la misma cartera ahora en Ucrania.