¿Qué pretendía Hitler con su expedición al Tíbet?
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Fue el zoólogo Ernst Schäfer quien, bajo el emblema de las SS, se dirigió en abril de 1938 hacia tierras asiáticas. Concretamente, la expedición, supervisada por la mano derecha de Hitler por aquél entonces, Heinrich Himmler, tenía que dirigirse al Tíbet para descubrir dónde estaba el fin del mundo.
Las ideas de Himmler ya venían de años atrás, cuando comenzó a pensar que el origen de la raza aria se encontraba en las colinas tibetanas.
En un informe secreto desclasificado hace unos años por el ejército norteamericano, el zoólogo que lideró la expedición comentó de su creencia sobre la raza nórdica:
«Himmler me habló de su creencia de que la raza nórdica no había evolucionado, sino que había descendido directamente del cielo para asentarse en el continente desaparecido (Atlántida), y que antiguos emigrantes de ese continente habían fundado una gran civilización en Asia Central. Creía que algunos tibetanos eran descendientes directos de esta civilización y que los arios provenían de esta etnia» explicó Schäfer sobre el sentido de la expedición al Tíbet.
Controvertida expedición
Las relaciones entre alemanes y el resto de Europa ya no eran buenas y faltaba muy poco para que la Segunda Guerra Mundial fuera una realidad. Por eso, estas expediciones más allá de las fronteras europeas por parte de las SS y de Hitler no eran del agrado de países como Reino Unido que veían planos ocultos en estas incursiones asiáticas de los nazis.
El grupo alemán que se dirigió al Tíbet siempre aludió que se trataba de una expedición científica para llegar al fin del mundo. Lo cierto fue que los nazis hicieron pruebas a más de 400 personas para determinar el origen de la raza aria.
La expedición volvió con unas 7000 semillas, 17.500 metros de filmaciones, en su mayoría rituales, fiestas y grabaciones de cráneos; midieron los cráneos de los tibetanos uno por uno y consiguieron una carta del jefe del Gobierno tibetano para «el señor sublime Hitler».
Polémica histórica
A pesar de la polémica que suscitó y los motivos reales por los que Hitler decidió mandar una expedición al Tíbet -lo de la raza aria es el más aceptado- el escritor Peter Meier-Hüsing habló en su libro ‘Nazis en el Tíbet’ sobre una «expedición improvisada» que, aunque bajo el amparo de la SS, no fue más que una movimiento por parte del zoólogo Schäfer para ganar notoriedad y saciar sus ansias de aventura: «Lo consideraban vanidoso, trampero y fascinado por la naturaleza salvaje» describe el Meier-Hüsing al investigador.
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