Historia
Tesoros escondidos

Se puede tener suerte pero esto ya es pasarse: un ‘cazatesoros’ encuentra un lingote de plata de 10 kg en un barco español hundido en 1622

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Bucear en busca de tesoros hundidos suena a película de aventuras, algo reservado a exploradores de otra época con mapas amarillentos y suerte de principiante. Sin embargo, frente a las costas de Florida, un equipo de buceadores profesionales sigue encontrando motivos reales para seguir haciéndolo. Porque vamos, tampoco es que sea una tarea muy amena.

El hallazgo más reciente ha vuelto a poner en el mapa a este equipo de cazatesoros, conocidos como «Mel Fisher’s Shipwreck Expeditions». ¿Por qué? Pues, estos afortunados han localizado un lingote de plata en un barco español hundido hace cuatro siglos, una pieza que llevaba dos décadas sin tener compañía similar en ese mismo lugar del fondo marino.

El galeón Nuestra Señora de Atocha y su último tesoro recuperado

El barco en el que tuvo lugar este flamante hallazgo en cuestión es el Nuestra Señora de Atocha, un galeón español que se hundió en 1622 frente a Cayo Hueso, en los Cayos de Florida, tras ser alcanzado por un huracán mientras regresaba a España cargado de riquezas procedentes de las colonias americanas.

El equipo responsable del hallazgo, Mel Fisher’s Shipwreck Expeditions, recuperó el lingote el pasado 17 de julio, gracias al trabajo del capitán Drake Nicholas y el buceador Blake Baker.

La pieza pesa algo más de diez kilos, exactamente 22,5 libras según las mediciones oficiales, y se trata del primer lingote de plata recuperado en ese punto exacto del pecio desde 1999.

Un naufragio con 265 personas a bordo y solo cinco supervivientes

La historia detrás del naufragio explica por qué este barco sigue generando titulares cuatro siglos después.

El Atocha transportaba un cargamento descomunal cuando se hundió: más de 24 toneladas de plata repartidas en 1.038 lingotes, 125 barras y discos de oro, 582 lingotes de cobre, cientos de fardos de tabaco, 350 cofres de añil y más de 500 kilos de vajilla de plata labrada.

Cañón del barco Nuestra Señora de Atocha, expuesto en el Archivo General de Indias en Sevilla. Foto: Paul Hermans en Wikimedia Commons.

A bordo viajaban 265 personas, y solo cinco lograron sobrevivir a la tragedia, un dato que recuerda que detrás de cada objeto recuperado hay también una historia trágica de pérdida humana.

Décadas de búsqueda marcadas por otra tragedia: ¿Cuál es el trasfondo de este hallazgo?

El pecio del Atocha no es un descubrimiento reciente: el cazatesoros Mel Fisher inició su búsqueda en 1969 y localizó el grueso del tesoro en 1985, tras dieciséis años de exploración.

La búsqueda estuvo marcada por la tragedia mucho antes de llegar a buen puerto: en 1975, su hijo Dirk Fisher, la esposa de este y un tercer miembro de la tripulación murieron cuando su barco de salvamento se hundió durante la noche, apenas unos días después de que el propio Dirk hubiera encontrado los cañones de bronce que confirmaron que estaban en el lugar correcto.

Mel Fisher, fiel a su lema de que «hoy es el día», siguió buscando durante otra década hasta dar con el tesoro principal, valorado entonces en cerca de 400 millones de dólares.

Desde entonces, su equipo continúa rastreando la zona en busca de piezas que quedaron dispersas por el fondo marino durante siglos, arrastradas por las corrientes tras el naufragio original.

¿Cuánto vale el lingote y qué más esperan encontrar?

En cuanto al valor del último lingote encontrado, los responsables de la expedición lo han tasado entre 50.000 y 100.000 dólares, dependiendo de factores como su pureza, su procedencia documentada y el interés de los coleccionistas por piezas con una historia tan concreta detrás.

Antes de salir a la venta o de formar parte de alguna exposición, la pieza pasará primero por un proceso de conservación y estudio en laboratorio para documentar todos sus detalles.

El propio equipo de Mel Fisher’s Shipwreck Expeditions ha señalado que este hallazgo no será el único de la temporada.

Aseguran haber identificado varios objetivos prometedores adicionales en la misma zona, entre ellos restos vinculados a otro galeón hundido en el mismo huracán de 1622, el Santa Margarita.

Con más de cinco décadas de búsqueda a sus espaldas, este equipo de cazatesoros parece decidido a demostrar que el fondo marino de los Cayos de Florida todavía guarda sorpresas por descubrir.