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Descubrimiento histórico en África: confirman que el Homo erectus usaba el fuego hace al menos 1,07 millones de años

Homo erectus, África, fuego, historia
Recreación artística del Homo erectus haciendo fuego. Foto: elaboración propia con IA
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Un hallazgo revolucionario en la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica) cambia la comprensión sobre la evolución humana. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Toronto confirman que el Homo erectus ya utilizaba el fuego hace aproximadamente 1,07 millones de años.

El hallazgo se posiciona como el registro más antiguo vinculado al género Homo.

Evidencias científicas retrasan el uso del fuego por parte de los homínidos a más de un millón de años

El estudio, publicado en la revista científica PLOS One, analiza el estrato 11 de la cavidad sudafricana. Hasta ahora, el consenso científico situaba el uso del fuego en el estrato 10 hace aproximadamente un millón de años.

Sin embargo, las autoras del artículo M. Dolores Marin-Monfort y Yolanda Fernández-Jalvo junto a investigadores de la Universidad de Toronto han logrado retroceder esta cronología y la sitúa entre los 1,07 y los 1,79 millones de años.

Los resultados demuestran que el uso de las llamas por parte del Homo erectus no responde a un fenómeno aislado. La presencia de restos quemados en distintos niveles estratigráficos, separados por decenas de miles de años, sugiere una persistencia cultural notable.

Yolanda Fernández-Jalvo, investigadora del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), subraya que este descubrimiento refuerza la idea de que nuestros ancestros ya poseían la capacidad de transportar y mantener el fuego en espacios protegidos antes de lo previsto.

¿Cómo lograba el Homo erectus mantener las llamas en el interior de las cuevas?

El registro arqueológico de Wonderwerk no muestra indicios de que el Homo erectus supiera produce fuego de forma artificial. Todo apunta a un uso plenamente oportunista. Recolectaban el fuego tras incendios forestales naturales en el exterior para introducirlo en la cavidad.

Una vez dentro, mantenían las brasas vivas aprovechando los recursos que ofrecía el propio entorno de la cueva. Los expertos han identificado un elemento clave en este proceso: las egagrópilas.

Estas bolas de restos no digeridos, expulsadas por rapaces que habitan la cueva desde hace casi dos millones de años, cubrían el suelo formando una especie de alfombra orgánica.

El pelo y los huesos pequeños de estos restos permitían que el fuego liberase su energía de forma lenta y sutil, limitándose a la zona de contacto sin extenderse. La ubicación de estos restos a unos 30 metros de la entrada invalida cualquier teoría sobre incendios naturales en el interior.

Una técnica de luminiscencia para identificar huesos quemados en contextos antiguos

La precisión de este descubrimiento histórico ha sido posible gracias al desarrollo de una metodología no invasiva basada en las propiedades de luminiscencia de los huesos de micromamíferos.

Este protocolo, adaptado de procedimientos forenses, permite iluminar los fósiles con fuentes de luz alternas para detectar alteraciones térmicas invisibles al ojo. Los investigadores validaron este sistema comparándolo con la espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR), la técnica estándar en arqueología.

M. Dolores Marin-Monfort destaca que esta herramienta es rápida, económica y portátil, lo que facilita su aplicación directamente en las excavaciones. Además, este método resuelve un gran problema: distinguir fósiles quemados de aquellos con manchas de manganeso o alteraciones por fosilización.

Aunque este hallazgo no prueba que el Homo erectus cocinara sus alimentos, sí confirma que el fuego ya les proporcionaba luz, calor y una defensa vital contra los depredadores hace más de un millón de años.

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