Los arqueólogos celebran un hallazgo inesperado: descubren en un lago noruego sofisticadas trampas para peces de 7.000 años de antigüedad
Un equipo de arqueólogos ha documentado que comunidades de cazadores-recolectores introdujeron peces de forma deliberada en un lago de las montañas de Noruega hace unos 7.000 años. Lo hicieron mediante trampas de madera para peces con un diseño muy sofisticado para la época.
El hallazgo, publicado en la revista científica Antiquity, procede de la excavación de cuatro trampas en el lago Tesse, en las montañas de Jotunheimen, en el sur del país, a 854 metros sobre el nivel del mar actual.Las estructuras quedaron expuestas en el lecho del lago tras su conversión en embalse hidroeléctrico, en la década de 1940.
El deshielo del manto de hielo fenoescandinavo, hacia el año 8000 a. C., abrió las zonas montañosas del interior del sur de Noruega a la ocupación humana. Sin embargo, las barreras topográficas (cascadas y pendientes pronunciadas) impidieron que los peces llegaran de forma natural a los cursos de agua de altura.
La trucha común (Salmo trutta) es la única especie que habitó de forma natural los lagos de alta montaña de la región. El análisis de restos óseos quemados en nueve yacimientos cercanos, cinco de ellos datados en el quinto milenio antes de Cristo, confirma que esa especie ya estaba presente en las capturas más antiguas de la zona.
¿Qué muestran las trampas para peces del lago Tesse?
La trampa mejor conservada, identificada como Trampa 5, consiste en una cámara circular de unos 3,5 metros de diámetro delimitada por 40 postes de madera clavados en el lecho. Otros seis postes forman una cerca de guía hacia la entrada de la cámara, mientras que once más se disponen en ángulos de entre 30 y 45 grados para reforzar el conjunto.
Los arqueólogos recuperaron 113 muestras de madera de las cuatro estructuras, 73 de ellas identificadas como componentes de postes. La especie predominante es el pino silvestre (Pinus sylvestris), con cantidades menores de abedul y sauce. El diámetro medio de los troncos es de 37 milímetros y conservan un promedio de 32 anillos de crecimiento.

¿Cuándo se construyeron las trampas del lago noruego?
La datación por radiocarbono y dendrocronología sitúa la Trampa 5 en torno al 4950 a. C. y la Trampa 2 en fecha similar, alrededor del 5000 a. C. Dos estructuras posteriores, la Trampa 1 y la Trampa 3, corresponden al 3850 a. C. y al 2700 a. C. respectivamente, esta última con una datación dendrocronológica absoluta de entre el 2669 y el 2657 a. C.
El estudio de los anillos de crecimiento de la madera muestra que los árboles se talaron en primavera o a comienzos del verano, entre mayo y las primeras semanas de junio, un patrón que coincide con prácticas de construcción de trampas documentadas en épocas históricas.
¿Por qué introdujeron peces los cazadores-recolectores en las montañas de Noruega?
Según el equipo de arqueólogos que firma el estudio, las trampas evidencian «un ejemplo temprano de gestión ambiental, y quizás incluso una forma de producción de alimentos» entre comunidades de cazadores-recolectores. La introducción deliberada de truchas en lagos antes vacíos de peces cuestiona la separación tradicional entre sociedades cazadoras-recolectoras y sociedades agrícolas.
La diversidad genética de las poblaciones actuales de trucha en la zona indica, además, que hubo varios episodios de traslado de peces hacia cursos de agua situados más arriba a lo largo del tiempo, y no un único evento aislado.
¿Qué otros restos aparecieron junto a las trampas del lago Tesse?
En las orillas del lago Tesse se identificaron varios asentamientos del Mesolítico y del Neolítico, además de huesos de alce quemados datados por radiocarbono en torno al 7000 a. C. También se hallaron pesas de red similares a las de contextos del tercer milenio antes de Cristo, junto con evidencia de actividad pesquera posterior, desde la época vikinga hasta la Edad Media.
Antes de su conversión en embalse, el lago Tesse fue uno de los más productivos de Noruega en trucha común, con capturas de hasta 9.000 kilos al año. La introducción de peces documentada en sus trampas adelanta de forma notable la cronología conocida de traslado deliberado de especies, hasta ahora situada en el siglo V d. C. en el Pirineo español.
Según Antiquity, el hallazgo confirma que las barreras topográficas impidieron durante milenios la llegada natural de peces a la región, y que fue la intervención humana la que abrió esas montañas a la pesca.