Historia
Arqueología

Los arqueólogos no dan crédito: encuentran la ‘Pompeya de Gales’ enterrada a sólo un metro bajo tierra

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Si hay un lugar que destaca en la historia y que, para los arqueólogos, es un referente, ése es Pompeya, la mítica ciudad ubicada en Campania (Italia). Conserva restos que se remontan al siglo VIII a. C., cuando fue fundada por los oscos, y quedó sepultada tras la erupción del Vesubio en el año 79 d. C.

Si bien no hay nada igual, puede que exista una muy parecida. La llaman la «Pompeya de Gales»: una villa romana construida durante la ocupación de Britania, entre los siglos II y III d. C., hace unos 1.700 o 1.800 años, cuya conservación resulta muy impresionante.

Descubren la ‘Pompeya de Gales’ enterrada a sólo 1 metro bajo tierra

El hallazgo salió a la luz en enero de 2026 en el sur de Gales, dentro del Margam Country Park, a escasos kilómetros de Port Talbot. Bajo un prado aparentemente corriente, los arqueólogos detectaron una enorme villa romana oculta a menos de un metro de profundidad.

El descubrimiento forma parte del proyecto ArchaeoMargam, liderado por la Universidad de Swansea junto al consejo local y la Abadía de Margam. El equipo empleó radar de penetración terrestre y magnetometría, técnicas que permiten «leer» el subsuelo sin excavar. En las pantallas apareció el plano completo de la villa, con una claridad poco habitual en este tipo de estudios.

Las imágenes muestran una residencia de unos 572 metros cuadrados, organizada en torno a un corredor central con dos alas laterales. Se distinguen varias estancias bien definidas, patios y muros que conservan una traza sorprendentemente nítida. Todo el conjunto está rodeado por un recinto defensivo, lo que añade una capa más de complejidad al yacimiento.

La clave está en el terreno. Durante siglos, Margam fue una reserva de ciervos y apenas sufrió alteraciones. No hubo arados profundos ni construcciones modernas. Aquí, la tierra actuó como una tapa protectora. Por eso la villa ha llegado hasta hoy casi intacta.

Los arqueólogos también localizaron un gran edificio anexo, situado al sureste, que pudo funcionar como almacén agrícola o como espacio comunitario. Su tamaño y disposición apuntan a una explotación rural de gran entidad, con una intensa actividad económica alrededor de la residencia principal.

Por qué los arqueólogos comparan este hallazgo con Pompeya

La comparación con Pompeya no tiene que ver con volcanes ni tragedias. En Italia, la ceniza congeló la ciudad en el tiempo. En Gales, fue el abandono tranquilo y prolongado lo que hizo el trabajo. Dos caminos distintos que llevan al mismo resultado: estructuras conservadas casi tal y como se dejaron.

Ambos yacimientos comparten esa sensación de cápsula del tiempo. En Margam, los especialistas creen que bajo el césped podrían aparecer suelos de mosaico, restos de pintura mural y sistemas de calefacción romanos.

Pompeya era una ciudad viva y bulliciosa. La villa galesa, en cambio, perteneció a una élite rural, a un propietario con poder y recursos en una zona que durante años se consideró poco más que una frontera militar.

Por ahora, la ubicación exacta se mantiene en secreto para evitar intervenciones no autorizadas. La prioridad es proteger el yacimiento y planificar futuras excavaciones con calma, que ayuden a descubrir una capa de la historia que permanecía oculta.