Así ha tenido que adaptarse el Grand Prix a la nueva realidad de España
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Han pasado 18 años desde que Ramón García presentase el último el Grand Prix del verano en TVE. Aunque años más tarde Bertín Osborne presentase una versión para las cadenas autómicas sin demasiado éxito, el formato original vuelve con varios cambios obligados por el paso del tiempo y el cambio de mentalidad de la sociedad.
Uno de los puntos más polémicos era la presencia de las míticas vaquillas en el plató, algo que en en su momento ya provocó numerosas quejas, pero que por lo general era aceptado por la gran mayoría. El objetivo no era otro que conseguir recrear el ambiente de las fiestas de los pueblos, donde los encierros y las corridas de toros siguen siendo todavía una parte importante.
Desde que se supo de la vuelta del programa a la parrilla, quedó claro que no habría animales en el plató. «La nueva ley no permite tener a la vaquilla. Este era el programa de la vaquilla y yo soy Ramontxu de la vaquilla. Queríamos una vaquilla que molestara como la vaquilla. Queríamos mantener la vaquilla amoldada a los tiempos», explicaba el presentador vasco ante los medios al anunciarse su regreso.
Pese a todo, la vaquilla seguirá siendo el símbolo del programa y tendrá una importante participación en cada noche, pero esta vez será un actor disfrazado de vaquilla musculada el que se convierta en protagonista.
«El programa del abuelo y del niño», como su propia canción dice, ha tenido que incorporar a una streamer como Cristinini para narrar y comentar las pruebas de los equipos. Aunque para los espectadores más mayores pueda ser algo nuevo, e incluso molesto, para los más jóvenes supone ver a una cara conocida fuera de las redes sociales y de Twitch, donde están acostumbrados a verla.
El papel de copresentadora ha desaparecido, trabajo que en anteriores ediciones realizaron actrices como Pilar Soto y Mar Regueras. En aquel momento, además de apoyar a Ramonchu, debían bailar, cantar o incluso arriesgarse a explicar las pruebas a los espectadores, papel que ahora realiza un personaje llamado Wilbur, un forzudo que pone una nota de humor.
Michelle Calvó tendrá el rol más parecido al de la copresentadoras bailarinas del pasado, pero sus funciones son muy distintas. La actriz canaria será la embajadora de los pueblos participantes en cada noche, por lo que estará junto a los alcaldes y los padrinos famosos que tendrán que ayudar a sumar puntos en el casillero.
La publicidad también ha cambiado por completo, ya que TVE no emite anuncios o patrocinios de marcas comerciales desde el pasado 2009, aunque con algunas excepciones muy sonadas que bien conocen los espectadores de MasterChef. Eso hace imposible que marcas de detergente, de bombillas o de pañales patrocinen algunas de las pruebas del Grand Prix, como pasó en años anteriores.
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