Turistas se quejan de los inmigrantes ilegales en un hotel emblemático de Zaragoza: «Nadie nos dijo nada»
El hotel Centro París se ha convertido en un centro de acogida de inmigrantes ilegales: hospeda a 65 a pensión completa
Los turistas desconocían al llegar que había alojados inmigrantes ilegales
Huéspedes mezclados con inmigrantes ilegales recién llegados de Canarias. Esta es la sorpresa con la que se encuentran, al llegar los turistas alojados en el histórico hotel París Centro de Zaragoza , a pocos metros de la plaza del Pilar. Les preocupa la situación, afirman al ser preguntados por OKDIARIO, dado que –indican– se desconocen los antecedentes de estas personas. «Nadie nos dijo nada», lamentan al toparse con el escenario en plena estancia turística.
La recepción para los ilegales contrasta con el recibimiento para los turistas que reservan la habitación a unos 130 euros la noche. A los legales se les pide identificación, mientras que a los inmigrantes ilegales se les trata de ocultar impidiendo ser grabados.
OKDIARIO ha accedido al restaurante bufet donde estas personas desayunan, comen y cenan, a pensión completa, mientras comparten las instalaciones con huéspedes, en su mayoría extranjeros, que desconocían en el momento de su llegada la situación que les ofrecía el hotel. Todos los inmigrantes trasladados al hotel son varones, jóvenes, procedentes la mayoría de Senegal, que forman parte del aluvión de 400 personas recibidas desde Canarias.
Una pareja de moteros llegados desde Colombia, que decidieron hacer una parada por Zaragoza antes de recorrer todo el litoral mediterráneo con su moto alquilada en Madrid, nos explica su malestar: «El hotel es muy lindo, con mucha tradición, pero encontrarse con personas alojadas sin control de registro nos da intranquilidad. Nos preocupa».
«Realmente uno viene de turista y la impresión es grande. Uno no se siente cómodo» ante el secretismo que rodea el alojamiento de estos inmigrantes que llenan el hotel. «También el radicalismo religioso con todo lo que está sucediendo hoy en día. Genera dudas. Uno ya no está tan tranquilo. No disfruta tanto del paseo», añade.
OKDIARIO ha accedido al restaurante bufet donde todos los acogidos desayunan, comen y cenan, a pensión completa. Al punto de la mañana, muchos de ellos con el masbaha en la mano -un objeto similar al rosario cristiano, que emplean los fieles del islam- esperan su turno para disfrutar del desayuno. Testigos de la zona aseguran que salen del hotel y acuden a las mezquitas cercanas del barrio de San Pablo, donde se ubican dos templos musulmanes.
Una huésped italiana explica que «en el desayuno he visto esta circunstancia». En un principio defiende que «es una situación de multiculturalidad, que no hay problema, porque somos personas diferentes, pero todos tenemos el mismo bisogno -sueño, en italiano-«. Pero cambia el gesto, con preocupación, al enterarse de que se trata de inmigrantes ilegales de los que se desconoce a ciencia cierta su filiación y antecedentes.
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