España
Accidente de trenes en Córdoba

La soldadura rota de Adamuz no se había revisado con ultrasonidos desde que se hizo

Adif admite en un dossier que la "última inspección" ultrasónica a la soldadura se hizo el 25 de junio de 2025

La soldadura de Adamuz (Córdoba) que se investiga ahora como causa del accidente en el que murieron 46 personas fue revisada por última vez con ultrasonidos durante la obra de reforma «integral» de la vía de alta velocidad Madrid-Sevilla. Se trata de la prueba más fiable para detectar fisuras o cualquier otro defecto de la vía que pueda suponer un riesgo para la seguridad de los pasajeros.

En un dossier elaborado por Adif sobre las revisiones de esta soldadura, el administrador estatal admite explícitamente que «la última inspección» por ultrasonidos «se hizo durante su construcción». Esto es, el 25 de junio del año pasado.

Adif distingue dos revisiones con ultrasonidos: una, a la vía -prueba que se habría realizado el 10 de septiembre de 2025 y de la que no ha aportado más detalles- y otra, expresamente, a la soldadura. Pero en este caso la fecha es muy anterior. En concreto, de junio, apenas un mes después de su realización (fechada el 25 de mayo de 2025) durante la obra del tramo Guadalmez-Córdoba, incluida en el proyecto de renovación «integral» de la vía de alta velocidad Madrid-Sevilla.

De acuerdo a la información facilitada por Adif, la inspección se habría efectuado más de seis meses antes del fatal siniestro. El ente estatal contrató a la compañía Ayesa para la supervisión e inspección de la obra -lo que incluía la revisión de las soldaduras- por 3,1 millones de euros, que posteriormente fueron ampliados a 3,7. Por su parte, la firma encargada de realizar la soldadura fue la empresa Maquisaba.

Según el Gobierno, en la vía se habían realizado varios controles antes del accidente y «todos ellos con resultado positivo»: dos auscultaciones geométricas para comprobar el estado de los parámetros de vía -el 9 de septiembre y el 13 octubre-; cinco auscultaciones dinámicas, que miden la respuesta del material rodante al interaccionar con la vía para conocer los defectos que pueden afectar al confort y/o seguridad de la marcha –el 26 de junio, el 8 de septiembre, el 13 y el 15 de octubre y el 21 de noviembre–; una inspección y vigilancia a pie de vía, el 5 de octubre; una inspección de desvíos –el 7 de enero–; una auscultación de la vía con ultrasonidos, el 10 de noviembre; y otra de la soldadura, el 25 de junio. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha defendido estos días que aunque la vía se hubiera auscultado un día antes del accidente «no se habría visto nada».

Dudas sobre las auscultaciones

Transportes no ha aclarado cómo se llevaron a cabo esas auscultaciones, las pruebas más especializadas para detectar posibles riesgos en la infraestructura, y que suelen realizarse con un tren equipado con sensores, cámaras, láseres y sistemas informáticos avanzados. Estos vehículos son capaces de detectar microrroturas, desgastes y otras anomalías antes de que puedan suponer un peligro para el tráfico ferroviario.

Según la información facilitada por el Gobierno, todo estaba correcto. Sin embargo, el propio ministro Puente admitió que los sensores de otros trenes que circularon con anterioridad al Iryo «detectaron anomalías que no superaban el nivel de alarma». De haberlo hecho, se habrían activado los sistemas de seguridad. Pese a ello, la soldadura saltó poco después, provocando el descarrilamiento del Iryo y el posterior choque del Alvia, con el desenlace ya conocido.

«Algo en la infraestructura, no sabemos exactamente dónde, estaba evolucionando en el sentido de producir una mayor aceleración lateral del material rodante que pasaba por eso punto», asumió Puente en una de sus comparecencias. Dos trenes que habían pasado antes del Iryo tenían además marcas en sus ruedas por el defecto en la vía.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) indaga en esa soldadura, que unía un carril fabricado en 1989 con otro de 2023. Su presidente, Iñaki Barrón, afirmó esta semana que «todo parece evidenciar que la causa principal» del accidente de Adamuz fue su rotura y precisó que «juntar dos carriles de épocas distintas, en principio, no es causa de ningún tipo de anormalidad». «Siempre que se haga bien», apostilló.