España
Invasión migratoria de Ceuta

Sánchez vuelve a fingir que gestiona la invasión de Ceuta con una videoconferencia desde La Mareta y un folio con cuatro notas

El presidente del Gobierno disfruta de sus vacaciones en la Residencia Real de La Mareta

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido este lunes, a las nueve de la mañana, una «reunión de coordinación» sobre la situación en Ceuta tras la invasión migratoria del pasado 30 de julio.

Sánchez se desplazó a Ceuta un día después de la entrada masiva de 80.000 inmigrantes -según la cifra que ofrece el Ejecutivo-. Sin embargo, desde el 1 de agosto permanece en la Residencia Real de La Mareta, donde pasa sus vacaciones en compañía de su familia. OKDIARIO ha captado al presidente socialista disfrutando de actividades como el buceo, una de sus aficiones, además de baños en la playa privada con su mujer, Begoña Gómez.

La situación en Ceuta sigue lejos de alcanzar la normalidad, como ha venido denunciando el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, quien ha cifrado entre 8.000 y 11.000 los inmigrantes ilegales que permanecen en la ciudad, provocando problemas de seguridad y preocupación entre los vecinos.

Desde la entrada masiva, se han registrado numerosas agresiones sexuales a niñas y mujeres marroquíes por parte de los propios inmigrantes, además de otros problemas de seguridad ciudadana. Los médicos denuncian igualmente su preocupación por la aparición de brotes y epidemias, tras detectarse casos de sarna, tuberculosis e incluso el fallecimiento de una persona con síntomas compatibles con la fiebre tifoidea.

En la reunión, celebrada desde un despacho de trabajo en La Mareta, han participado el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa; el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; la ministra de Defensa; el ministro del Interior; el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática; la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y la ministra de Juventud e Infancia.

«No molestar» a Marruecos

Entre tanto, el presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha endurecido este lunes sus críticas hacia el Gobierno por la «falta de respuestas» y su «pasividad» ante la crisis migratoria. Vivas se ha preguntado si la pasividad del Ejecutivo busca «no molestar» a Marruecos.

Tras celebrar un Consejo de Gobierno extraordinario, Vivas ha denunciado en una rueda de prensa que la ciudad «está en peligro» tras un episodio que, ha recordado, supuso un ataque a la integridad territorial de España.

Una agresión lo suficientemente «importante», ha defendido, como para que el Estado despliegue «todos los medios necesarios» para ponerle fin a sus consecuencias. Algo que, según ha lamentado, todavía no ha ocurrido pese a contar con «capacidades suficientes» para devolver «la normalidad» a Ceuta «en un plazo no superior a 30 días».

En este sentido, el mandatario ceutí ha acusado al Gobierno de «maquillar la realidad» afirmando que en 48 horas Ceuta recuperó su normalidad y solo quedaban «2.500» personas de las que entraron en la avalancha del 30.

El presidente ha advertido de que Ceuta «vive sobrecogida y con el alma en vilo» por las consecuencias que la situación está teniendo sobre «la seguridad ciudadana, el funcionamiento de los servicios, la convivencia y la seguridad nacional».

Así, Vivas ha señalado que, según percibe tanto «la ciudadanía» como su propio equipo de Gobierno, casi veinte días después de la entrada masiva todavía no se ha recuperado la normalidad y las actuaciones del Gobierno central no han avanzado con la rapidez necesaria.

Vivas ha cuestionado especialmente que todavía no se conozca con precisión cuántas personas que entraron durante los días 30 y 31 de julio permanecen en la ciudad ni cuántos expedientes de devolución o expulsión se han iniciado. El presidente de Ceuta ha insistido en que la vuelta a la normalidad pasa por el retorno a Marruecos de las personas adultas que accedieron ilegalmente a Ceuta durante aquellos días.