Fundación Mapfre premia a la finca jienense Cortijo Guadiana por regenerar el olivar
La finca del grupo Castillo de Canena recogerá el galardón el 8 de octubre en el Casino de Madrid
Cortijo Guadiana es la primera explotación olivarera certificada por AENOR en Agricultura Regenerativa
«No basta con conservar el suelo. Hay que volver a recuperar la fertilidad que se ha perdido»

Fundación Mapfre ha concedido a Cortijo Guadiana, finca perteneciente al grupo Castillo de Canena, el Premio a la Mejor Iniciativa en el Sector Agropecuario, galardón bienal dotado con 40.000 euros.
Los Premios Sociales de Fundación Mapfre reconocen cada año a personas e instituciones que han desarrollado actuaciones destacadas en beneficio de la sociedad en los ámbitos científico, cultural y social.
El premio agropecuario reconoce la innovación dirigida a mejorar los estándares de calidad y seguridad en la cadena productiva, optimizar el uso de los recursos y garantizar la sostenibilidad a largo plazo.
El jurado ha valorado especialmente la integración de agricultura regenerativa, digitalización agronómica, energías renovables y sistemas inteligentes que reducen el impacto ambiental y protegen la biodiversidad.
Con más de dos siglos de tradición olivarera, Castillo de Canena se ha consolidado como un referente internacional del aceite de oliva virgen extra premium, en el corazón de Jaén, la principal región productora del mundo.
Un cambio de rumbo familiar
Los hermanos Vañó decidieron abandonar sus carreras como directivos en grandes compañías para impulsar la transformación de la empresa familiar, dedicada hasta entonces a la producción de aceite a granel.
El proyecto se centró desde el inicio en la elaboración de aceites de oliva virgen extra de máxima calidad, alejados del modelo tradicional que había caracterizado al negocio familiar.
Desde 2005, en su finca Cortijo Guadiana, situada entre los parques naturales de Cazorla y Sierra Mágina, han impulsado una estrategia basada en la restauración del olivar y las nuevas tecnologías.
Los propietarios están convencidos de que invertir en la naturaleza y recuperar un ecosistema degradado supone una apuesta rentable y de futuro para todo el sector agropecuario.
La firma familiar defiende que ese cambio de modelo, lejos de ser un lastre económico, ha terminado por convertirse en su principal seña de identidad ante clientes y mercados internacionales.
Un olivar que regenera el terreno
Cortijo Guadiana abarca cerca de 1.500 hectáreas de olivar y otras 300 de montañas y colinas, un espacio que cuida el suelo, protege la biodiversidad y favorece la adaptación al cambio climático.
Desde hace dos décadas, la finca aplica agricultura regenerativa, economía circular y restauración de ecosistemas para mejorar la fertilidad del terreno y reforzar la resiliencia del olivar.
Entre sus prácticas destacan las cubiertas vegetales y la elaboración de compost natural, así como el aprovechamiento de los restos de poda como biomasa para generar energía.

A ello se suma la integración de la ganadería, con la cría de ovejas, y la apicultura, dos actividades que favorecen el equilibrio natural de toda la explotación agrícola.
Las ovejas contribuyen al control natural de la vegetación entre las calles del olivar, mientras las colmenas favorecen la polinización y aportan un indicador vivo de la salud del ecosistema.
Este modelo cobra especial relevancia en un contexto de sequías cada vez más frecuentes en el olivar mediterráneo, donde la erosión del suelo amenaza la viabilidad del cultivo a largo plazo.
Innovación para una agricultura más eficiente
El I+D+I constituye uno de los pilares centrales del proyecto y permite reducir la vulnerabilidad de la explotación frente a los desafíos ambientales.
Cortijo Guadiana emplea herramientas de precisión y digitalización agronómica: estaciones de monitorización suelo-planta-clima, sondas de humedad y nutrientes, teledetección e inteligencia artificial.
Gracias a estos sistemas, la finca conoce en tiempo real las necesidades del cultivo, lo que le permite optimizar el uso de los recursos disponibles.
Estas tecnologías se completan con sistemas de riego y fertirrigación inteligentes, que mejoran la eficiencia hídrica y facilitan la toma de decisiones ante episodios de sequía.
La fertirrigación permite aportar el agua y los nutrientes de forma conjunta y dosificada, ajustando cada aplicación a las necesidades reales del cultivo en cada momento.
La mayor planta fotovoltaica flotante de Andalucía
La finca impulsa además la descarbonización de su actividad mediante energías renovables, entre ellas la mayor planta fotovoltaica flotante instalada sobre una balsa de riego en Andalucía.
Además de generar energía limpia, esta instalación reduce las emisiones provocadas por la actividad agrícola y disminuye la evaporación del agua embalsada.
De este modo, Cortijo Guadiana combina la generación de energía con una gestión más eficiente de un recurso tan escaso como el agua en el sur peninsular.
Un referente certificado a nivel internacional
Cortijo Guadiana es la primera finca olivarera certificada por AENOR en Agricultura Regenerativa, un reconocimiento que avala su apuesta por la recuperación de los suelos.
La distinción se suma a otras certificaciones nacionales e internacionales, como DNV-GL CAAE, Demeter y Land to Market, que valoran la trazabilidad de su producción. A ellas se añaden los créditos de carbono del Consejo Oleícola Internacional, que reconocen la capacidad de la finca para fijar emisiones a través del suelo y el arbolado.

Estas certificaciones facilitan además el acceso de sus aceites a mercados internacionales cada vez más exigentes con la huella ambiental de los productos agroalimentarios.
El reconocimiento de Fundación Mapfre se suma así a las distinciones que Castillo de Canena ha ido acumulando en los principales certámenes internacionales del aceite de oliva. Cortijo Guadiana se consolida como un ejemplo de que la innovación, la conservación del entorno y la producción comercial pueden ser compatibles entre sí.
Una vía, según defiende la propia finca, para generar valor económico, proteger la biodiversidad y contribuir al desarrollo sostenible del medio rural jienense.
Una entrega de premios en el Casino de Madrid
El acto de entrega se celebrará el jueves 8 de octubre en el Casino de Madrid, en la calle Alcalá, con un encuentro previo con los galardonados a las 9.30 horas. Allí, Rosa y Francisco Vañó, directivos del Grupo Castillo de Canena, recogerán el Premio a la Mejor Iniciativa en el Sector Agropecuario ante el resto de premiados de esta edición.
El encuentro reunirá en Madrid a representantes de los cuatro proyectos galardonados, procedentes de ámbitos tan distintos como el deporte, la tecnología social y la agricultura.
Otros premiados en esta edición
Los Premios Sociales de Fundación Mapfre, dotados con 160.000 euros en conjunto, han recibido en esta edición un total de 953 candidaturas procedentes de varios países.
Junto a Cortijo Guadiana, la nadadora paralímpica Teresa Perales ha recibido el Premio a Toda una Vida Profesional, por una trayectoria con 28 medallas paralímpicas en siete Juegos disputados. Actualmente prepara su participación en Los Ángeles 2028.

Ayúdame3D se ha alzado con el Premio al Mejor Proyecto por su Impacto Social gracias a sus prótesis impresas en 3D, entregadas gratuitamente en más de 70 países desde que su fundador viajara a Kenia en 2017.
Entre sus desarrollos más conocidos figuran las Tresédis, prótesis para personas con amputaciones de miembros superiores fabricadas en una red internacional de laboratorios locales.
Por último, AESLEME ha logrado el Premio a la Mejor Entidad por su Trayectoria Social tras más de 35 años previniendo lesiones medulares derivadas de siniestros viales.
La entidad nació en 1990 por iniciativa de dos médicos madrileños, tras constatar el aumento de este tipo de lesiones entre los más jóvenes, y ya ha beneficiado a más de cinco millones de personas.