Segunda muerte en el Oceanogràfic: tras Jelly Bean fallece Echo, la delfín rescatada de Canadá
Echo, con problemas de visión, empeoró de forma súbita y fue trasladada a la piscina médica
Los otros tres delfines y la beluga Cleopatra evolucionan favorablemente en el Oceanogràfic
Muere Jelly Bean, la beluga rescatada de Marineland Canadá que llegó al Oceanogràfic en agosto

El Oceanogràfic de Valencia atraviesa un segundo duelo en apenas una semana. Echo, una de las cuatro delfines rescatadas del parque cerrado Marineland de Canadá, ha muerto tras un rápido deterioro de su estado de salud.
Así lo ha confirmado el propio centro, que hace solo seis días había comunicado la muerte de la beluga Jelly Bean, rescatada en la misma operación internacional.
Echo llegó a Valencia el pasado 27 de agosto junto a otra beluga y tres delfines más, procedentes de las instalaciones cerradas de Marineland, en Niágara Falls (Canadá).
Segunda pérdida en la manada
La delfín presentaba desde su llegada graves problemas de visión y otros antecedentes clínicos que exigían una atención y un seguimiento individualizados por parte de los equipos veterinarios.
En las últimas horas, Echo comenzó a mostrar dificultades para tragar y problemas respiratorios, por lo que fue trasladada de urgencia a la piscina médica del centro.
Su estado se deterioró con rapidez a lo largo del día de ayer y, pese a la atención continuada de cuidadores y veterinarios, la delfín murió durante la pasada noche.
Dificultades para respirar y tragar
El equipo técnico del Oceanogràfic realizará ahora una necropsia junto con los veterinarios especialistas en patología de la Universidad CEU Cardenal Herrera.
El objetivo de la prueba es tratar de determinar las causas exactas de la muerte de Echo, la segunda baja registrada en apenas seis días entre los ejemplares trasladados desde Canadá.
El centro no ha adelantado ninguna hipótesis mientras no concluyan los análisis y ha optado, como ya hizo tras la muerte de Jelly Bean, por mantener la máxima cautela.
Una necropsia en marcha
Los otros tres delfines rescatados —Tsunami, Lida y Marina— y la beluga Cleopatra, la única superviviente de las dos que llegaron en agosto, evolucionan favorablemente.
El Oceanogràfic ha insistido en que cada animal presenta un historial y unas necesidades propias, por lo que sólo un seguimiento continuo permite conocer su verdadero estado de salud.
La pérdida de Echo supone un nuevo golpe para un equipo que, desde la llegada de la manada, se había volcado en la atención de unos animales con necesidades particulares tras años en un parque cerrado.

Cleopatra y 3 delfines estables
El rescate de Echo, Jelly Bean y el resto de la manada formó parte de una compleja operación internacional que trasladó a seis hembras —dos belugas y cuatro delfines hembras— desde Canadá hasta Valencia.
El operativo buscaba salvar a los ejemplares que aún permanecían en Marineland Canadá, un parque temático de Niágara Falls cerrado desde 2024 tras años de denuncias sobre el bienestar animal.
El cierre definitivo de las instalaciones dejó a 30 belugas y varios delfines sin garantías de cuidado a largo plazo, lo que precipitó una respuesta internacional de urgencia.
Un cierre que dejó a 30 belugas sin hogar
El rescate estuvo liderado por un consorcio de acuarios acreditados por la Asociación de Zoológicos y Acuarios (AZA), que evitó que los ejemplares terminaran siendo sacrificados ante la falta de recursos del parque.
El resto de la manada fue distribuido entre distintos acuarios de Estados Unidos, entre ellos el Shedd Aquarium de Chicago, los SeaWorld de San Antonio y San Diego, y el Georgia Aquarium, con el apoyo logístico del Mystic Aquarium.
El traslado de cetáceos protegidos entre continentes exige permisos específicos de importación de fauna amparada por la Convención CITES, además de una estrecha coordinación veterinaria entre los países implicados.

Permisos para cruzar el Atlántico
Los animales viajaron en contenedores especializados con agua termorregulada y bajo control veterinario permanente, en un trayecto que se prolongó cerca de diecinueve horas entre Toronto y Valencia.
El Oceanogràfic, integrado en la Ciutat de les Arts i les Ciències, ya contaba con infraestructura propia y un programa activo de investigación con belugas, lo que reforzó su papel como referente europeo en la conservación de estos mamíferos.
Dos muertes en seis días
Ese bagaje no ha evitado, sin embargo, que dos de las seis hembras rescatadas hayan muerto en un intervalo de apenas seis días, un desenlace que el propio centro ha calificado de especialmente doloroso para su personal.
Desde el Oceanogràfic de Valencia, integrado en la Ciutat de les Arts i les Ciències de la Generalitat Valenciana, recuerdan que su instalación es el mayor acuario de Europa y centra su actividad en el bienestar animal, la conservación de la biodiversidad marina, la investigación y la divulgación científica.
A través de la Fundación Oceanogràfic, el centro participa además en proyectos de conservación y recuperación de especies y ecosistemas marinos, entre los que se enmarca la operación de rescate de la manada procedente de Canadá.
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