Sánchez vuelve a desafiar a Trump: se alía con México para torpedear a EEUU en el Consejo de la ONU
Pedro Sánchez presenta una resolución en la Asamblea General, órgano de la ONU sin fuerza vinculante

Pedro Sánchez y la presidenta comunista antiespañola de México Claudia Sheinbaum han liderado una iniciativa diplomática que propone limitar el uso del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU de Estados Unidos. Washington tiene asiento permanente en el órgano ejecutivo de la ONU junto con Reino Unido, Francia, Rusia y China. Estos cinco países son miembros permanentes del Consejo, formado por 15 países: los cinco citados anteriormente y 10 rotatorios, por un período de dos años. Los países firmantes de la iniciativa junto con Sánchez y Sheinbaum son Austria, Bulgaria, Cabo Verde, Estonia, Kuwait, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Eslovenia, Suecia, Suiza y Timor‑Leste.
Sánchez y Sheinbaum, junto con los países arriba citados, han apelado en su propuesta de resolución de la Asamblea General al artículo 27.3 de la Carta de Naciones Unidas. En el mismo, se obliga al Estado implicado en un conflicto a abstenerse de votar en el Consejo de Seguridad, en clara referencia a las posibles resoluciones sobre Irán.
Pedro Sánchez además ha presentado este proyecto de resolución en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde las decisiones no tienen fuerza vinculante, sino efecto simbólico. El único órgano donde las propuestas de resolución tienen efecto vinculante es en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En cambio, Sánchez no puede utilizar el citado órgano al no disponer España de asiento.
El debate sobre el uso del veto ha cobrado especial relevancia en los últimos años debido al estancamiento del Consejo de Seguridad en conflictos de gran alcance. En el caso de Ucrania, Rusia ha utilizado su posición como miembro permanente para bloquear numerosas resoluciones condenatorias o medidas vinculadas al conflicto. De forma similar, las tensiones relacionadas con Irán también han generado bloqueos y desacuerdos persistentes dentro del organismo.
La iniciativa liderada por España y México plantea la necesidad de establecer límites o mecanismos de restricción del veto en casos de emergencia internacional, especialmente cuando se trate de violaciones graves del derecho internacional o conflictos armados de gran escala.
Sánchez sigue así con sus desafíos a Estados Unidos, que han llevado en los últimos días a Trump a plantearse la retirada de las bases que tiene Washington en Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla). En esa ocasión, fue después de que Sánchez negase a Washington el permiso de uso para la operación conjunta de EEUU e Israel contra la tiranía de los ayatolás en Irán: «Hay que reconocer que tiene razón al plantear eso [en referencia al senador de Carolina del Sur]. Y creo que la OTAN ha perdido mucho prestigio, porque deberían estar colaborando en lo del Estrecho. Obtienen gran parte de su energía del estrecho de Ormuz», explicó Trump en referencia a la negativa de la Unión Europea de participar en la operación con Washington para garantizar la seguridad de los buques de guerra a su paso por este punto estratégico ante las amenazas de los ayatolás.
Anteriormente, Trump ya había dinamitado todos los puentes con el gobierno de Pedro Sánchez. Desde la Casa Blanca a principios de marzo, el presidente estadounidense lanzó una advertencia contundente sobre España: «Es un aliado terrible, vamos a cortar todos los tratos comerciales con España». Fue durante su reunión en el Despacho Oval con el canciller alemán, Friedrich Merz. Entonces, Trump dijo: «España es un aliado terrible, no queremos saber nada de ellos. Vamos a cortar todos los tratos comerciales con España. No son amistosos. No tienen nada que necesitemos. Tienen gran gente, pero un mal liderazgo. Les he dicho que cortemos todo con ellos».