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Sánchez pide «más amor y menos odio» pero acelera para dejar sin castigo los ataques a creencias religiosas

Sánchez lo incluyó en su 'ley mordaza', autodenominado Plan de Acción por la Democracia

"Las creencias no son titulares de derechos fundamentales", argumentó el Ejecutivo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pidió este miércoles «más amor y menos odio» durante su intervención en el I Foro contra el Odio en el que presentó su odiómetro. Sin embargo, el Ejecutivo socialista está, al mismo tiempo, acelerando para dejar sin castigo los ataques contra las creencias religiosas.

El líder socialista aseguró que se pondría en marcha HODIO, una herramienta para el «control del odio» en redes sociales para justificar la aplicación de medidas contra sus responsables, incluso penas de prisión, con las que pretende censurar sus contenidos críticos.

A ojos de Sánchez, «la mayoría social está formada por buenas personas» que pueden tener «opiniones diferentes» pero que «no se dejan llevar por el odio»: «Se mueven por algo mucho más poderoso que es el amor».

«Y sí, el amor también por el diferente, por el que viene de fuera y por el que vive a miles de kilómetros de aquí, pero que sufre el dolor y la injusticia, ya sea en Gaza, en Sudán, en Beirut, en Kiev o en Teherán», ha añadido. El presidente del Gobierno asegura que es su «misión»: «Que hablemos más de amor y menos de odio».

Contra el delito de odio religioso

Sin embargo, a la vez que asegura que va a perseguir el odio, el Ejecutivo continúa con su cruzada contra la protección de los sentimientos religiosos. El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, presentó en 2024 un plan para eliminar el delito de injurias a las creencias religiosas.

Hace apenas unas semanas, la administración socialista transmitió a través de una respuesta parlamentaria por escrito la «necesidad de adaptar la regulación vigente a la concepción de la libertad de expresión consagrada en el artículo 20 de la Constitución Española».

El Gobierno se acoge a las interpretaciones del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para asegurar que «esta libertad protege no sólo lo que resulta aceptable o moderado, sino también la crítica dura, la sátira o incluso expresiones que puedan resultar provocadoras para determinadas sensibilidades».

Según el Ejecutivo, la «clave» es que «ideas o creencias no son titulares de derechos fundamentales». «Quienes tienen derechos son las personas y, para protegerlos, ya existen otros tipos penales en caso de agresión a su dignidad o incitación al odio», sostienen desde la administración central.

Bolaños incluyó esta medida dentro de una «reforma integral» del Código Penal en la que, según el partido menor de la coalición, se incluiría también la eliminación de las injurias a la corona. Algo que el ministro de Presidencia se negó a confirmar, pero que posteriormente desde el partido magenta aseguraron que sería así.

Este era uno de los «hitos del Plan de Acción por la Democracia». Este proyecto se revisitó como un plan de regeneración democrática, pero aboga por intentar silenciar a aquellos medios que informen sobre los casos de corrupción que acechan al Ejecutivo o al entorno familiar de Sánchez. El líder socialista lanzó este plan después de los cinco días de reflexión, a mediados de 2024, después de tomarse cinco días de reflexión tras la imputación de su mujer, Begoña Gómez.

El ‘odiómetro’ de Sánchez

El nuevo sistema HODIO se vehiculará «a través del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia», y, según el jefe del Ejecutivo «permitirá medir de forma sistemática la presencia, evolución y alcance de los discursos de odio en las plataformas digitales utilizadas en España».

La herramienta combinará «análisis cuantitativo», es decir, datos puramente objetivos, con otra «revisión experta» y, por tanto, subjetiva. Todo ello para «garantizar precisión y representatividad».

Además, Sánchez ha indicado que el Gobierno va a «exponer públicamente» los resultados de esta herramienta llamada HODIO para que «todo el mundo sepa quién frena el odio, quién mira hacia otro lado y quién hace negocio con él».