España
Ministerio del Interior

La realidad de Ceuta que oculta el Gobierno: los invasores marroquíes que violan a niñas se dan a la fuga y no pueden ser identificados

Laura García, portavoz del sindicato Jupol: «Los invasores marroquíes arrastran a niñas a las montañas y las violan en grupo»

Los policías alertan de que las calles de Ceuta están "muy lejos de ser seguras para niñas, adolescentes y mujeres"

Violadores y pederastas de la invasión siguen en libertad por las calles de Ceuta, ya que muchos de ellos, tras perpetrar las agresiones sexuales, se han dado a la fuga y no han podido ser ni identificados ni detenidos. Una realidad que oculta el Gobierno de Pedro Sánchez.

El Ejecutivo se afana en vender que en la ciudad autónoma hay «normalidad» y que niñas y mujeres están «seguras», algo muy alejado de la verdadera situación. Y son los propios policías quienes están poniendo luz sobre lo que está ocurriendo, alertando de que «a diario se producen violaciones a manos de ilegales marroquíes» y que son cometidas en manada.

Los agresores sexuales son tanto menas como adultos marroquíes. Y las víctimas, niñas y jóvenes. Tanto compatriotas marroquíes como subsaharianas. 

Pese a la gravedad de la situación, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, sigue sin pisar Ceuta. Y no sólo eso, sino que su relato es que las niñas «no están deambulando, sino en espacios seguros y atendidas». Así lo declaró el pasado viernes desde un «punto violeta» en las fiestas patronales de Cabezón de Pisuerga, en su Valladolid natal.

En palabras de la ministra, las niñas y jóvenes ilegales están «atendidas y en todo momento seguras». Una versión que choca frontalmente con los testimonios recabados por este diario entre personal policial, sanitario y los propios vecinos. Muy al contrario de la imagen que transmite el Gobierno, niñas marroquíes de 10 años se esconden bajo los coches de la Policía por miedo a ser violadas por los invasores de Ceuta, como recientemente ha revelado OKDIARIO.

El grupo de niñas y jóvenes acampadas junto a los furgones policiales.

Es precisamente en la zona montañosa en la que se encuentra esta treintena de niñas y jóvenes donde más violaciones se están cometiendo. Se trata de los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que están tomados por marroquíes y subsaharianos con asentamientos ilegales. 

Niñas violadas en grupo

Ha sido el sindicato Jupol, que ha estado en Ceuta sobre el terreno, el que ha alertado del drama de este grupo de niñas y de la preocupante situación que se vive en la ciudad autónoma. Desde el sindicato mayoritario de la Policía no dan crédito a que el Ejecutivo esté «ocultando esta situación, en vez de alertar a la población de que tenga cuidado porque se están cometiendo agresiones sexuales y violaciones».

«Los invasores marroquíes arrastran a las niñas a las montañas y las violan en grupo», declara a OKDIARIO Laura García, portavoz de Jupol, advirtiendo que «actualmente hay violadores y pederastas sueltos en Ceuta». Y señala que ha habido más agresiones sexuales y violaciones que las denunciadas formalmente, por miedo de las víctimas, así como más denuncias que detenidos.

Un ejemplo de esta situación tuvo lugar el pasado jueves, cuando una niña fue violada por un grupo de marroquíes en manada, pero sólo uno de ellos pudo ser detenido. Esta violación tuvo lugar en la Avenida de Lisboa, una de las arterias de la ciudad. Y fue gracias al aviso de unos vecinos que pudo detenerse a uno de los implicados, todos ellos marroquíes ilegales.

«Las calles de Ceuta están muy lejos de ser seguras para las niñas, las adolescentes y las mujeres», subraya la portavoz de Jupol, quien se pregunta si con una violación de media al día en Ceuta las mujeres están seguras, según el Gobierno, qué tendría que pasar para que estén inseguras. Jupol muestra su estupor a que desde el Ejecutivo «se estén banalizando las agresiones sexuales que se están cometiendo».

La portavoz de Jupol no sólo fue testigo del terror que sufre el grupo de chicas que se refugia junto a los furgones policiales, sino también de cómo una joven subsahariana denunciaba en la Jefatura Superior de Policía el pasado jueves su violación, igualmente a mano de un grupo de marroquíes.

Los policías, sin órdenes

Tanto los policías nacionales como guardias civiles, militares y policías locales continúan desbordados, afrontando una situación límite. De los 80.000 ilegales que invadieron la ciudad autónoma el pasado 30 de julio todavía permanecen entre 7.000 y 11.000.

Los policías nacionales reciben una media de 200 llamadas al día, entre ellas de agresiones sexuales. Sin embargo, transcurridas más de dos semanas del asalto masivo «siguen sin recibir órdenes operativas para revertir esta situación tan grave que se sigue sufriendo en Ceuta». «Nosotros detenemos si vemos que se están cometiendo delitos, pero no hemos recibido órdenes de disolver los asentamientos ni de embolsarlos y desplazarlos hacia algún lugar», precisa la portavoz de Jupol.

Y apunta que «los asentamientos ilegales no es que sigan, es que cada vez hay más, así como mucha crispación entre los ilegales, que se pelean constantemente y se hieren con armas blancas». Así, destaca que la tensión entre los ilegales que deambulan por la ciudad va en aumento y Ceuta es un polvorín.

Los asaltantes están entrando en casas y en comercios y los militares siguen apostados a las puertas de supermercados para evitar que los asalten. Por ejemplo, en la madrugada del pasado viernes cinco inmigrantes entraron en una vivienda mientras la Policía perseguía a un violador. Este suceso terminó con tres detenidos y otros dos huyendo hacia los acantilados.