España

Munté cree que Mas sería «un grandísimo candidato» en unas próximas elecciones en Cataluña

El Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT) está intentando contener el debate sucesorio abierto a raíz de la renuncia de Carles Puigdemont a presentarse a la reelección como presidente de la Generalitat, en un día en el que ha vuelto a emerger el nombre de Artur Mas entre los posibles candidatos.

Ha sido la consellera de la Presidencia de la Generalitat, Neus Munté, quien ha dado verosimilitud a esta opción, cargada de incógnitas, ya que Mas está pendiente de ser juzgado del 6 al 10 de febrero, junto con las exconselleras Joana Ortega e Irene Rigau, por haber impulsado el 9N de 2014.

En función de cómo termine este proceso judicial, Mas podría ser inhabilitado para ejercer un cargo público, pero incluso en ese caso habría que ver si la sentencia sería firme en el momento de las elecciones para que le impidiese presentarse como candidato en una lista electoral.

Munté ha asegurado en TV3 que Mas sería «un grandísimo candidato» del PDeCAT en las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña, al tratarse de un «activo importantísimo y muy vigente».

Para Munté, sin embargo, ahora el PDeCAT debe «centrar todas las energías y las fuerzas» en la «prioridad de 2017 en Cataluña, que es el referéndum», sin «distraerse con otros debates».

«No abrir la batalla de los nombres»

Precisamente ese ha sido el mensaje en el que ha hecho hincapié la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, convencida de que su partido no puede abrir ahora una batalla por la sucesión.

En la primera reunión del comité nacional del PDeCAT este año, Puigdemont ha trasladado a sus compañeros de partido lo que ya dijo públicamente el pasado 5 de enero: que no piensa presentarse como candidato a la presidencia de la Generalitat en las próximas elecciones.

Así lo acordó hace un año con el entonces presidente catalán, Artur Mas, antes de que este le cediera el testigo al frente del Govern por la presión de la CUP.

En la reunión en la sede de la calle Provença de Barcelona, la consigna de Marta Pascal a la dirección ha sido clara: no abrir la batalla de los nombres y posponer el debate mientras no haya elecciones a la vista.

«De candidatos ya hablaremos cuando toque, si me permiten la expresión pujoliana», ha afirmado Pascal en la rueda de prensa posterior, en alusión al «això no toca» (esto no toca) que solía utilizar habitualmente el expresident Jordi Pujol cuando no deseaba abordar algún asunto.

El PDeCAT ha anunciado, asimismo, que celebrará una conferencia para fijar todo su corpus ideológico en la primavera de este año que ha arrancado con un ERE en su partido, acordado con los trabajadores, que afecta a un tercio de la plantilla, 31 personas, que se reparten entre bajas incentivadas, excedencias y despidos.

El portavoz de ERC, Sergi Sabrià, ha evitado entrar en el debate sucesorio en el PDECAT y ha pedido también al ámbito soberanista centrarse en el objetivo del referéndum, por lo que ha hecho un llamamiento a los ‘comunes’ a apoyarlo en cualquier caso.

La oposición carga contra Puigdemont

Por su parte, la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, ha considerado «probable» que haya elecciones en Cataluña en 2017, ante el «callejón sin salida» en el que se encuentra el Govern con el proceso independentista, lo que conduce a un «fin de ciclo», por lo que ha llamado a «recuperar el seny».

El PSC, por boca del teniente de alcalde barcelonés Jaume Collboni, ha lamentado que tanto el proceso soberanista como el debate sobre el liderazgo en el PDeCAT son la «crónica de una muerte anunciada» y un «bucle» al que se pretende «arrastrar» a todos los catalanes.

El coordinador general del PPC, Xavier García Albiol, ha tildado de «cobarde» a Puigdemont por «echar a correr y dejar tirado» a un PDeCAT en «extinción política», por «miedo a un descalabro electoral», tras haberse convertido en la «marca blanca» de ERC.

Por otra parte, el PP ha redoblado sus llamamientos a Puigdemont a que acuda a la conferencia de presidentes autonómicos del 17 de enero. En este caso lo ha hecho la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat.