España
Ministerio del Interior

Marlaska reconoce al fin los fallos de la baliza V16 y gastará 4,7 millones en mejorar el sistema de conexión

En los cinco meses de su obligatoriedad, la Guardia Civil ha constatado falta de cobertura en diversos puntos de la geografía

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reconoce al fin los fallos de la baliza V16 y prevé gastar 4,7 millones de euros en mejorar el sistema de conexión. Una medida que llega después de que en estos cinco meses desde que impusiera la obligatoriedad de este aparato, la Guardia Civil haya constatado falta de cobertura en diversos puntos de la geografía nacional.

Según consta en la Plataforma de Contratación del Sector Público, Marlaska ha sacado a licitación un contrato para la «evolución y expansión del ecosistema de movilidad de la plataforma de vehículo conectado DGT 3.0», así como su mantenimiento. Se trata de la plataforma que se requiere para el correcto funcionamiento de las balizas.

La Subdirección General de Gestión de la Movilidad y Tecnología (SGGMT) es la unidad de la Dirección General de Tráfico (DGT) encargada de «desarrollar, evolucionar, explotar y mantener la infraestructura y aplicaciones informáticas que dan soporte a la toma de decisiones relacionadas con la gestión del tráfico, con la difusión de información a los usuarios internos para lograr una mejor instrucción de los procedimientos administrativos, y con la difusión de información a usuarios externos en tiempo real, contribuyendo a lograr una Administración más moderna y cercana».

El Ministerio del Interior señala en el pliego del contrato que la DGT, «en la búsqueda por alcanzar el objetivo de 0 fallecidos, 0 lesionados, 0 congestión y 0 emisiones, y en concreto el Área de Telemática para la Movilidad de la SGGMT, ha liderado el desarrollo y la implantación de la plataforma tecnológica de vehículo conectado DGT 3.0, que permite mantener conectados en tiempo real a los distintos usuarios de la vía, ofreciéndoles, en todo momento, información de tráfico en tiempo real y permitiendo así lograr una movilidad más segura e inteligente».

Y reconoce que es necesario dotar al Área de Telemática para la movilidad de la SGGMT de un servicio de mantenimiento, evolución y expansión de la plataforma, indicando también «la insuficiencia de medios personales propios adecuados que permitan llevar a cabo estas tareas».

«Esto viene a confirmar que la implantación de las balizas fue precipitada», declara a OKDIARIO la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoritaria, preguntada por este contrato. Y destaca que se confirman así sus advertencias previas. 

Sólo una luz cara

«No se sostiene que apenas cinco meses de la obligatoriedad de la baliza tengan que garantizar la expansión de la plataforma de vehículo conectado», declara a OKDIARIO Diego Madrazo, secretario de Relaciones Institucionales de la AUGC, así como guardia civil de Tráfico, la especialidad de la Benemérita con más riesgo y más agentes muertos en acto de servicio, con hasta 346 fallecidos.

Madrazo subraya que «la plataforma 3.0 de la DGT tendría que haber estado preparada para el 1 de enero de 2026, cuando empezó a funcionar la baliza, y no como sucede ahora, que los compañeros de Tráfico están reportando que hay zonas de la geografía española que no tienen cobertura, por lo que poner la baliza no está sirviendo absolutamente para nada». 

«Sí emite la señal, pero nadie la recibe o hay fallos de cobertura, la baliza es sólo una luz cara», critica indignado este portavoz de la AUGC por «lo mal que se están haciendo las cosas».

La baliza V16 ha de alertar a los sistemas de navegación de los vehículos y a plataformas, como Waze, Google Maps y Safari. Sin embargo, actualmente en diferentes territorios de la geografía no cumple esa función de alertar de manera automática. Por tanto, no se está visualizando que hay un obstáculo en la carretera y no hace esa función de señalización previa que pretendía. 

«Interior habla de insuficiencia, pero, sin embargo, la seguridad en las carreteras la hacen depender de esa plataforma. Se ve claramente la precipitación», sentencia este agente con 17 años de servicio en Tráfico, una especialidad a la que Marlaska rechaza aumentar el plus de riesgo  recortado por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero en 2010.

Y mientras a la agrupación de Tráfico no se le sube este complemento, los agentes tienen que ver cómo Interior ha desviado 20 millones de euros de la Seguridad Vial para pagar las dietas de los policías nacionales, entre otros gastos.

Como también ha informado OKDIARIO, en la primera operación salida con la baliza, la de Semana Santa, se registró la cifra más alta de muertos por atropello en los últimos 10 añoscuando precisamente era lo que venía a reducir. La reducción de los atropellos era el alegato esgrimido por Pere Navarro, director de la DGT, al imponer a los ciudadanos este aparato.

Tras registrarse estas cifras, Marlaska también ha sacado a licitación un contrato por 1,5 millones de euros para «la elaboración de informes de estadística descriptiva de carácter periódico y regularizado que sirvan de base para la toma de decisiones», como también reveló en exclusiva OKDIARIO.

El pasado mes de abril, Pere Navarro también se vio obligado a reconocer el fracaso de la baliza V16: «Se podía haber hecho mejor». Así lo admitió durante la presentación de una campaña. En concreto, dijo que se podía haber realizado una campaña de información mejor para llegar al ciudadano y evitar las polémicas que ha generado.

No obstante, no se atrevió a hacer una valoración sobre la efectividad de este nuevo dispositivo de seguridad vial. Aseguró que «se necesitará un plazo más largo para hacer una valoración rigurosa».

Lo cierto es que los guardias civiles de Tráfico llevan desde el primer momento advirtiendo que las balizas V16 «no sirven para nada», porque no se ven las luces, y que mayor seguridad dan los triángulos.

La cifra más alta de muertos por atropello

En Semana Santa se registraron hasta 30 fallecidos en vías interurbanas, una cifra que nos sitúa en niveles de 2021. Además, los atropellos mortales alcanzaron su peor registro de la última década, con un total de cinco peatones fallecidos, lo que supone un incremento significativo respecto al año anterior.

En concreto, en 2017 se registraron durante la operación salida de Semana Santa dos atropellos con resultado de muerte; hubo tres en 2018, otros tres en 2019, dos en 2020 y cuatro en 2021. En 2022 no se registró ninguno de estos sucesos, pero en 2023 se produjeron tres, y el año pasado se había saldado nuevamente sin ninguno.

Son los datos publicados el pasado 7 de abril por la propia DGT. Este informe vuelve a poner de manifiesto que el principal problema de la siniestralidad en España continúa concentrándose en las carreteras convencionales, donde se han producido 27 de las 30 muertes, algo que, según denuncian los propios guardias civiles de Tráfico, evidencia «la falta de inversión, planificación y medidas eficaces en este tipo de vías».

A esta realidad se suma el incremento de fallecidos en turismos, así como el aumento de colisiones frontales y atropellos, lo que refleja una tendencia hacia siniestros de mayor gravedad y letalidad.

Según un reciente estudio, más de 3.122 kilómetros de carreteras españolas presentan riesgo elevado o muy elevado de accidente. Además, otro estudio revela que cerca de un 11% de la red estatal sufre problemas como socavones, señales invisibles y taludes dañados. Mientras otros países europeos destinan 50.000 euros por kilómetro al mantenimiento de las vías, en España la cifra se reduce a 22.000 euros.

Para otras cosas sí hay dinero: la DGT ha gastado 500.000 euros emerchandising en los últimos meses, como también ha revelado OKDIARIO. Y esto sucede también mientras los guardias civiles de Tráfico van en coches con 500.000 kilómetros y averías constantes.

La última licitación de este tipo fue el pasado 21 de marzo: 100.000 euros para abanicos, gorras y bolis, entre otros artículos promocionales. Se anunció un día después de hundirse el techo del cuartel de Mieres (Asturias), dejando un agente herido. Un suceso que ocurrió el mismo día que Marlaska sacaba pecho por la inversión en infraestructuras.