España

Marlaska no permitirá más Pérez de los Cobos: impone la obediencia ciega a sus órdenes en la Guardia Civil

El ministro Marlaska ha decidido utilizar el nuevo Código de Conducta de la Guardia Civil para abortar anticipadamente cualquier posible capítulo como el vivido con Pérez de los Cobos. El coronel fue cesado por negarse a dar información judicial secreta al Gobierno. La orden era ilegal y Pérez de los Cobos antepuso la obligación judicial de mantener en secreto la instrucción judicial del caso del 8M. Ahora el ministro de Interior recoge en el artículo 15 del nuevo Código de la Benemérita la obediencia ciega a las órdenes.

El nuevo Código de Conducta de la Guardia Civil que quiere Marlaska incorpora un artículo 15 que ha disparado las alarmas entre las asociaciones profesionales. Bajo el título Disciplina, se recoge el siguiente redactado: “La disciplina, factor de cohesión que obliga a mandar con responsabilidad y a obedecer lo mandado, será practicada y exigida como norma de actuación”. Y va a más, porque esa disciplina “tiene su expresión colectiva en el acatamiento de la Constitución y su manifestación individual en el cumplimiento de las órdenes recibidas”. Es decir, que cualquier incumplimiento de las órdenes individuales pasa a ser considerada una violación de la exigida disciplina.

Lo más llamativo es que el siguiente artículo, consciente de lo regulado, lo matiza, generando dos artículos en dirección contraria. Se trata del artículo 16, donde se regula que “si las órdenes recibidas entrañaran la ejecución de actos que manifiestamente constituyan delito o resulten contrarios a la Constitución o a las leyes, los miembros de la Guardia Civil se abstendrán de obedecerlas, debiendo comunicar por el medio más rápido y eficaz el contenido concreto de las instrucciones recibidas y el mando u órgano emisor de las mismas a la autoridad superior o al órgano que corresponda”.
El resultado de ambos artículos será una órbita de presión sobre los guardias en este tipo de órdenes hasta el punto de tener que evaluar ellos mismos la adecuación o no a las leyes de la orden. Y esa presión se traducirá en que muchos de los guardias optarán por cumplir la orden sin cuestionar su legalidad.

Desde la asociación profesional Jucil señalan que se trata de un “nuevo intento de imponer la proscrita obediencia ciega a las órdenes”, una exigencia prohibida legalmente. La asociación profesional aclara que ese artículo regula “la disciplina”, como un “factor de cohesión que obliga a mandar con responsabilidad”, pero también a “obedecer lo mandado”, algo que se convierte en “norma de actuación”. Y todo ello bajo la premisa general de que “su manifestación individual” se plasma “en el cumplimiento de las órdenes recibidas”.

Para Jucil, la expresión “cumplimiento de las órdenes recibidas”, implica la vuelta al principio de obediencia ciega, “algo proscrito por nuestra legislación; pero aquí hay que decir que hay un principio de incorrección de técnica legislativa porque el artículo siguiente, el 16, deja establecido que solamente hay obligación de obedecer las órdenes legítimas, por lo cual, el artículo 15 debería ser complementado con la expresión “órdenes legítimas recibidas”, argumentan.

“En Jucil nos opondremos siempre a toda normativa que limite los derechos individuales de los miembros de la Guardia Civil en las actividades personales ajenas a nuestra alta función y a todas aquellas iniciativas legislativas que supongan un retroceso en los derechos y libertades que se han conseguido a lo largo de los años, invadiendo la vida personal de los miembros de la Guardia Civil e imponiendo obligaciones que van más allá de nuestras funciones”, señala el portavoz de Jucil, Agustín Leal. “Respetamos y defendemos los valores propios de nuestro Benemérito Instituto forjados a lo largo de nuestra Historia, de los que nos sentimos orgullosos y que marcan y definen nuestra actuación; pero con el máximo respeto a la libertad y a la intimidad de cada uno de sus miembros” añade.