Marchena logra la mayoría para condenar a los golpistas del 1-O por conspiración para la rebelión y sedición
La sentencia del Tribunal Supremo del juicio por el golpe de Estado independentista del 1 de octubre de 2017 se encuentra en su fase decisiva. Y el presidente de la Sala, el magistrado Manuel Marchena, sigue defendiendo la condena a los golpistas por “conspiración para la rebelión” –que implica una pena de hasta siete años y medio de cárcel–, de manera que se sume al delito de sedición –entre 10 y 15 años de prisión–. En su defensa, Marchena ha conseguido suscitar el apoyo de la mayoría del Tribunal. Pero se enfrenta a un bloqueo: el de la amenaza de romper la unanimidad de la sentencia por parte de magistrados de izquierdas.
El grupo que encabeza la magistrada Ana Ferrer defiende eliminar por completo cualquier referencia a la rebelión –el delito de rebelión implica una condena de entre 15 y 25 años de cárcel– y aplicar exclusivamente el tipo de sedición para los cabecillas del golpe separatista del 1-O, un tipo con penas claramente inferiores.
Los plazos se cierran y la sentencia será publicada previsiblemente el día 14 de octubre, tal y como ya conoce el propio Gobierno. La pelea final sobre el tipo aplicable a los cabecillas del golpe efectuado el 1-O, entre ellos, el líder de ERC, Oriol Junqueras, se define en estos momentos.
Hay que recordar que la tesis mantenida tanto por la Fiscalía como por la acusación particular se basaba en que la celebración ilegal del referéndum separatista fue constitutiva de un delito de rebelión, un planteamiento que parece abocado a la desaparición. Porque, a lo sumo, quedará reducido a un añadido a la sedición por conspiración para la rebelión. Marchena busca salvar, al menos, la aparición penal, aunque sea mínima, de lo que la Fiscalía dio por seguro: esa rebelión.
Tesis de la Fiscalía
Hoy por hoy, en el Supremo se da por hecho que las condenas no mantendrán el tipo de rebelión. Pero Marchena busca que se adecue a la tesis de “conspiración para la rebelión”, algo que elevaría las penas al sumarse al delito de sedición, y que no exigiría la constatación plena de la existencia de violencia, sino el hecho de que se buscó ese choque violento como parte de la estrategia golpista.
El problema para Marchena se encuentra en la amenaza de votos particulares en la sentencia. El Tribunal Supremo quiere evitar a toda costa una imagen de división porque se trata de un asunto especialmente delicado para España, la defensa constitucional y la propia imagen del Alto Tribunal. Nadie en el Supremo quiere dar esa imagen de fractura en un asunto tan abrumadoramente de Estado como el de la defensa frente a lo que la Fiscalía ya ha calificado como golpe separatista.
Y esa es, en estos momentos, la pugna final: la de si prevalece un rastro de la tesis de rebelión o si, por el contrario, la presión de los magistrados más cercanos a Ferrer hacen valer el temor a uno o varios votos particulares para que la sentencia se adecue plenamente a un delito de sedición.
Lo último en España
-
Es la noria más alta de España y está en Barcelona: mide 61 metros y ahora cambia de ubicación con vistas al mar
-
Las playas y otros paraísos naturales de Canarias para observar mejor que nadie el eclipse solar del 12 de agosto
-
El PP lanza la web ‘La Trama PSOE’: 94 investigados que se enfrentan a penas de hasta 1.817 años de cárcel
-
Miguel Sebastián desvela que en la época de Zapatero era «habitual» que «los ministros recibieran joyas» de regalo
-
Ayuso imbatible: amplía su mayoría absoluta y saca 47 escaños a Óscar López
Últimas noticias
-
Errores que debes evitar al desmaquillarte para no envejecer tu piel antes de tiempo
-
Detenido en el aeropuerto de Menorca tras pegar a su pareja y secuestrar a su hija pequeña para escapar del país
-
Horario Alemania vs Curazao: a qué hora es y dónde ver en directo por TV gratis y en streaming el partido del Mundial 2026
-
Ilia Topuria vs Justin Gaethje: horario, cuándo es la pelea de UFC en la Casa Blanca y dónde ver gratis en directo por TV y online en vivo
-
El misterio del «8647» en la explanada del Capitolio, el número que se interpreta como una amenaza contra Trump